Sálvame, sólo teniéndote a ti,
viendo tu sonrisa junto a mis labios,
cuando se acarician,
eres la estrella de mi noche.
No levantes tus cejas,
ni cambies tu voz
cuando pronuncias mi nombre,
ya que hasta tu rencor,
te hace ver linda,
porque sonroja tus mejillas,
de ese rosa carmesí que
naturalmente es muy tierno.
En definitva, aún te amo,
y ya no tengo como demostrártelo,
mi corazón ya lo tienes y carezco
de algo de mayor valor.
Hagamos una cosa, juguemos a que soy
un príncipe que te lleva desde
Noruega hasta Japón.
Aunque siéndote sincero, para mí,
el mejor viaje del mundo
es el que hacemos tu y yo
caminando por el parque
juntando nuestras manos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario