Soy el águila que migra a los picos descalzos
de frías montañas, para rescatar
el alma del dueño de una conciencia perdida.
Soy el que lleva consigo esa luz
de esperanza en la oscuridad, el sujeto
que observaba la guerra entre dos fragmentos
de una misma esencia, y cómo
la imagen hecha recuerdo de una mujer amada
se jactaba con el dolor de ellos y del portador,
crucificándolos.
Soy el viento,las aguas,
la mano invisible detrás de un beso,
soy el que carece de conciencia, por que soy una,
soy el que percibe la sensibilidad,
porque habito en alguien insensible.
Soy un canto, el veneno de una serpiente,
la corona de los reyes, la exclamación de
ayuda que el naúfrago pidió en la isla
de su propia muerte.
He venido a darle un giro a este mundo,
a habitar las conciencias ajenas, a seducir
a las mujeres que se cansaron de posar en su pedestal.
Soy el que llegó a transformar tu realidad.


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