I
Empezó mi historia en un encierro,
agonizaba día a día, la sed me carcomía,
y cambiaba mi dignidad por un plato de sopa.
Una luz brillante amaneció sobre mi cama,
me llevó entre sus brazos y me sacó
del beso de la soledad.
La llamé arquetipo, ella me llamó su destino.
II
Y superando las barreras, mi mente dejó
aquel aguacero, salí al mundo, sin dios
que me amarrara a su moral,
y con la fe puesta en mi corazón y pensamientos.
Vi la luna, y bajo ella caminé,
el destino me llevó al Derecho,
y derecho fui a buscarte en mi rumbo,
era mi rumbo, no yo, quien te encontraría.
III
Empezó nuestra historia en una clase,
te vi, tus ojos iluminaban desde Madrid
hasta el aroma de París,
no pronuncié palabra,
desnudabas mis pensamientos,
desde ahí quise llevarte a una
nube llena de arreboles.
IV
Estaba tan cerca, que casi
sentía el sabor de tus labios sobre mi nuca,
tu y yo, bajo un eterno baile
al son de la curramba.
Me acerqué a ti
rocé tu mejilla con mi nariz,
y me detuve, quería vivir la pasión
que sentía por conquistarte.
Gran error en mente vana,absurda falsedad.
V
Un compañero de clases se adentró en mis pensamientos,
le hablé de ella, de la mujer que bailó conmigo,
la misma por la cual dejé la soledad.
Voces de ironía llaman a mi puerta,
transmitiendo un mensaje de lejanía,
¡oh, absurda lejanía!, ¡mató el noble sueño!
VI
El compañero de clase, sirvió dos copas,
la primera de cicuta y la segunda de mentiras,
he bebido la cicuta, aquella mujer las mentiras,
y en las mentiras encontraron
el cariño que yo esperaba.
Hizo de su felicidad mi desdicha,
y me gané de ella el abismo de su odio.
VII
Pasó el tiempo, el frió se apoderaba
de mi alma, la veía tan lejos, que cambie su nombre;
en ese momento, fue mi "estrella".
Lo juro, todo para mi fue un intento,
para llegar a ella, tenía que matar mi nobleza,
vivir en la lujuria, ese era mi intento.
Busqué el abrigo de varias mujeres, de las de mi pasado,
de aquellas que venían y morían en el tiempo,
de las de otros, extraños o conocidos.
VIII
Hallé un método, y luego de ser objetos,
ellas eran un juego, desde la apertura hasta el sexo,
tenía la llave para recuperar el noble sueño.
IX
La ironía que despoja lo despojó,
el compañero dueño de mi estrella, a su vez
recibió la cicuta, eran fríos tiempos,
y congelándose, vio como el sueño, su deseo,
era la noche en cama de otro sujeto.
X
Veo la imagen de aquella mujer,
a quien llamé estrella, arquetipo, mi noble sueño,
besando a un sujeto que no conozco.
Y el compañero de clase, que me había envenenado,
no dejó huellas en la arena. Acaso la olvidó,
acaso murió por olvidarla, o aún la lleva en su mente.
XI
Tengo miedo de despedirme, de darle la espalda.
Pero es una decisión forzosa,
morir para olvidarla carece de toda opción,
vivir sin su presencia es caminar en la descalza muerte.
XII
Hoy, frente a estas letras cierro la puerta,
sin cumplir la promesa a la luz sobre mi cama,
no hay motivo para alzar la copa.
Un bohemio que sin embriagarse se quedó sin rumbo,
triste final, oscuridad eterna,
diluvio sobre mi cara, y mi cara, es un diluvio.

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