miércoles, 23 de marzo de 2011
Respuesta de un Tal a lo inmoral
Palabras llegan a mi, dama de loto, a invitarme a tu banquete entre las aguas poco profundas que marcan el límite entre lo moral y lo que deja de serlo, en una llamarada poética, como si el desenfreno y la locura fueran al baile del incicatrizable aspecto de tu cuepo, en una noche de hadas negras y ángeles caidos, te tomo de la mano y me sumerjo en tu tierra de mordeduras y rasguños, en la que te jactas de la vanalidad del hambre por la carne y disfrutas que te manejen cual instrumento. ¡Oh manatial de oscuros sueños!, llévame a recorrer este efímero paraiso y seamos animales en un aparatoso reencuentro, hallando la dulzura en el desgarramiento de nuestros cuerpos. La carne y los huesos son sólo un medio, ambos lo sabemos, vayamos más profundo, sintamos como cabalgamos en el lomo de un cataclismo mientras saboreamos las marcas indelebles, de las mordeduras que dejamos con un veneno duradero que nos lleven a un eterno extasis. En tu paraiso creado, reconozco que soy preso del deseo de tus labios, encadenado entre tus sienes, déjame a mi ser el instrumento, jáctate con mi esencia. Termina el momento, salgo de tus predios con la ignorancia de que lo vivido en tus palabras fue para mi realidad o deseo.
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