Ignoro el pensamiento de las mentes absurdas
que creen que por brindarles un poco de cariño,
consideran que tienen mi mundo a su disposición.
Poco entiendo si algo buscan,
o si hieren sólo por callar su realidad,
¡porque hablan discriminando la sinceridad!
Se que las posibilidades son un poco más que nulas
y siento mucho que lo que mi corazón siente,
no pueda cambiar a un estado más líquido.
Siento que me haya propuesto derrotar a ese sujeto
para construir el destino que añoro.
Sin embargo estoy cansado,
de las actitudes banales, de los juegos despectivos,
de que me pinten un paisaje en la mente,
para luego desdibujarlo con ciertas actitudes.
Estoy cansado de que quemen la hoja de mi corazón,
estoy cansado de luchar.
No he rogado amor,
y nunca pretenderé rogarlo,
me parece un abismo algo más que degradante.
Es un juramento ante La Soledad, que defenderé como mi bandera
hasta que ella me lleve a mi tumba entre sus brazos.
Noche a noche anhelo el futuro que he imaginado,
caminar junto a la luna cogidos de la mano.
Sin embargo hay principios mas imperativos
en este ordenamiento personal.
Es por esa razón que ante mi estandarte prometo
no hacer algún otro acto respecto a este asunto;
aparentemente el cuento llegó a su final.


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