Hay días en que me preguntan que será de mi futuro,
no soy adivino, ni leo el alma de las cartas,
ni busco entre las manos el camino de lo incierto,
no conozco mi mañana.
Pero de algo estoy seguro,
y es que lo que llaman "destino",
carece de fuerza para aprisionarme entre sus pasos,
el "destino" es mio y lo escribo con mis actos.
No se que será de mi en los próximos días,
pero tengo mi deseo, y este a su vez es un sueño
que en su esencia es una meta que voy a realizar.
En mi futuro me encuentro caminando,
mientras la brisa seduce mis oídos,
recuerdo los tiempos de noches sin estrellas,
y sonrío, ya que la mujer que añoro toma mi mano.
Ambos nos detenemos y vemos una fuente,
el agua baila con la noche y la luna proyecta un prisma,
la miro desde el corazón y nos damos un beso,
siento sus labios que tenían sed,
deseaban refrescarse por el sujeto que movía las fibras de su alma.
Y ante la duda de un presente alternativo,
ella confía en el valor del riesgo,
las sombras que habíamos dejado atrás fueron una causa,
ella será mi causa y yo seré su ángel guardián.
No tengo la capacidad de tener el futuro en mi mente,
pero puedo albergar en ella el sabor de mis sueños.


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