Sólo hay un recuerdo del que me quiero desligar,
lo buscaré en mi pensamiento y simplemente lo eliminaré.
Lo ahogaré en un mar entre copas rotas, dispersas entre las gaviotas
que vuelan hacia el amanecer insto de un deseo efímero.
Y si de esa forma no se va,
lo canjearé por penas de alguien más;
incluso le propondré al sujeto que derramaré sus lágrimas
y guardaré sus lutos, sólo si recibe este recuerdo,
¡entre algarabía o silencio! me da igual.
Y si aún así no abandona mi mente,
dejaré una nota en alguna tierra baldía,
para que cualquier caminante sin predio
lea mi petición de enterrar este recuerdo,
o de usarlo para cualquier fin que disponga,
con tal de que no vuelva a mí.
A quién engaño, nadie vendrá por él.
Sólo hay un recuerdo del que me quiero desligar,
y aunque sustituya mi mente, este no se irá,
por que ha superado mi mente y se ha aferrado a mi corazón.


No hay comentarios:
Publicar un comentario