que se mueve entre dos montes cual camino
es un sin rumbo indeterminado.
¿acaso caminarás otros pasos cuando el profeta
de tu idolatría dijo que estos pasos no eran tuyos
sino de la divina providencia?
Caminante, a tus pasos lo han llamado blasfemia,
pero tu soledad no distingue entre un becerro de oro
y una oda poética a la encarnación del mal,
a ella simplemente le interesa tu sangre, y que desgastes tus zapatos.
!Anda, sigue!, te susurra al oído, no te convence de la desesperanza,sólo se percata de que camines hacia ella.

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