sábado, 27 de octubre de 2012

Lolita

Su aroma no abandona mi cuerpo,
no olvido la danza de sus piernas,
ni la curiosidad de su boca entre las mías,
bailaba en mis caderas gritando a la almohada.

Lo nuestro era un contrato,
era un arrendamiento de su cuerpo,
no pactamos el amor entre las cláusulas,
su tenencia valía un precio,
¡te he usado y has recibido el pago!

Lolita apareció entre las cortinas,
de un lugar en que los hombres,
emborrachan su desdicha
en la facilidad del placer colectivo.

Sus labios alcanzaron mis oídos,
y tomando su mano suscribí el contrato.
Llegamos a un frío cuarto,
las paredes exhumaban gritos,
y los gemidos movían los colchones.

Ella me guió por ese viaje de bajos deseos
dirigiendo mi boca al lugar adecuado,
el sudor de nuestros cuerpos, los suspiros,
el cuarto era testigo de éstas almas taciturnas.

¡Oh Lolita, que motivos te impulsan en esta dirección!
poco entiendo sus razones, su humanidad es un objeto
que se trade a quien disponga de los medios.

Me siento vacío, desolado,
es un sentimiento del que ella no es culpable,
ella tenía un negocio y yo un propósito,
cambiamos nuestros sueños
entre la relación del objeto y de su precio.

No hay motivo para borrarla de mi mente,
nunca nos veremos, ni diremos más palabras,
desearía que este momento no existiera,
y quisiera tenerla una vez más entre mis sábanas.

Lolita, fuiste tu quien apagó esa luz añorada
del sueño más humano de mi amor más íntimo,
y fui yo quien te condeno a un día más
de sobrevivir en este mundo de placer con desconocidos.







martes, 16 de octubre de 2012

Rumbos de naufragio III

- Del náufrago para su estrella en el firmamento-

Mi amada y por siempre adorada Estrella,

Cada minuto, mientras mi cuerpo permanece tendido en la arena, y mientras el golpe de las olas me impide cabalgar en el sueño eterno, no dejo de mirar el cielo. Y aunque tu no eres la causa precisa de embarcarme en este destino irremediable, no dejo de pensarte, de indagarme por las historias de tu mente, por tus palabras, por los pasos que has dado sobre este camino, en el que por tu felicidad, he dejado atrás.

Hace pocos días confirmé con la sacerdotisa los murmullos del pueblo que aseguraban que conocías la profundidad de mis sentimientos, y que noche tras noche mirabas por la ventana el reflejo de la luna, esperando que mi sombra tocara a tu puerta. En esta soledad con el imperdonable sol en mis mejillas, no cesan mis lágrimas pensando en ese futuro alternativo entre los dos. Cada vez que las gaviotas surcan entre los chasquidos de las rocas que me rodean, intento responder a ¿que hubiera pasado si mi sombra hubiera tocado a tu puerta?

Es sensato desde mis entrañas advertir que no puedo vivir entre mis deseos, ¡si es la misma realidad la verdad que siento, porque es la misma que me golpea con la furia de estas olas, y me ha llevado a este punto, atascado en una roca para evitar estar tendido a los pies de una insensata arrogante!, mi realidad es este mundo viendo pasar un velero, mientras te contemplo a ti en el firmamento lejano. Sin embargo, aun en este lugar esperando en algún momento el juicio de la muerte, o una razón para buscar mi libertad condicional, esos deseos junto a ti me hacen feliz. 

No dejo de imaginarme que tu y yo estamos en otra playa lejos de este poco entendido mundo, que nuestros niños construyen castillos en la arena, mientras nuestra mascota se asusta con el palpitar del mar, y que ambos caminamos con el agua bajo nuestros pies, tomados de la mano y mirando la puesta de sol, mientras contemplo tus labios.

Ese recuerdo ideal, lejano, me mantiene contento aun en este momento sin tener idea alguna de como escapar de este calvario. 

¡Oh, mi amada Estrella!, nunca dejaré de amarte, de sentirte entre mis latidos. Incluso en esta lejanía que nos separa de la misma tierra, cada vez que sé que sonríes, que sujetas de la mano a un misterioso caballero que vive para adorarte, me alegro por ti. Tal vez ese sea el verdadero sentido del amor, procurar por la felicidad del ser amado así no te pertenezca su mirada. Cuanto no daría por convertirme en ese misterioso caballero, cuanto no daría por darte una nueva y mejor realidad; ya lo sabes, te busque entre el susurro efímero del viento, entre los sonidos de los arreboles, y te encontré. Ya lo sabes, este no era nuestro tiempo, tu debiste ser el ultimo de mis amores, para poder ser consciente de que eras tu a quien yo quería para pasar junto a mi los últimos días de mi existencia.

Pero te veo tan lejos desde esta fría playa, yo pertenezco a la arena y tu perteneces al universo. Estamos en zonas muy opuestas. Pero soy consciente, que tal vez algún día camines por esta morada, mientras el viento me dirige a otros rumbos, y es por esa misma razón por la que te dejo plasmado este mensaje entre las piedras.

Quiero entonces dejarte como un temporal último consejo, que sigas siendo feliz, que cuando bailes enamorada, sonrojes tus mejillas, que busques mas de una manera para abrazar a quienes le importas, que no dejes de luchar por los derechos de mi patria y de los que habitan en ella, y que sigas hablando de tu tierra con orgullo, como ese paraíso que adoro, ¡Oh amor mío, dibujaste en mi mente tan hermoso paraíso  que algún día pensé que construiría allí nuestra casita de palo!

Vive al son del ritmo de tus principios, que si escapo haré lo mismo. Y si algún día estoy listo, mientras tenga por lo menos una gota de esperanza para mi mas efímero deseo, levantaré mi bandera para luchar por ti  para que nuestros niños puedan construir sus castillos en la arena.


Tu siempre enamorado,

Náufrago


domingo, 14 de octubre de 2012

Rumbos de naufragio II


- Del náufrago para su doncella de Bordeaux-

mon chéri,

La sed está devorando mi garganta en está pálida isla, la arena viaja a través de mis ojos y se mezcla con mis  lágrimas; las gotas no lloran, las gotas se desintegran.

Querida mía, mientras muero poco a poco en los brazos del sol, mi mente no deja de recordar nuestros paseos por el louvre, o aquella vez en París donde te regalé mi corazón en un reloj de arena y entre él un mapa que te guiaría al lugar de un añorado tesoro, a la isla de un beso.

Murmuraron las voces de este viejo pueblo donde me ocultaba para olvidarme de tu presencia, que tu embarcación recorrería los mares cercanos a Creta, créeme desdichada amada mía que he viajado hasta la isla, tenía la intención de caminar a través de las olas, llegar a tu barco, decirte una vez más que sentía mi actitud egoísta por querer amarte, y que cada segundo sin saber de tu mirada era para mi la eternidad de un prisionero que añora la felicidad detrás de unos fríos barrotes. Llegué a Creta con un pastel de frutas, tal como lo adoras, doce globos y miles de festones, mi alma se negaba a entender que de esta celebración no era invitado y que mi presencia era incómoda.

En esta isla recordé el motivo de tu viaje, el príncipe. Quien te espera en el próximo puerto, aquel buen hombre por el cual dices que al pedir tu mano, pasarás tus años para adorarlo y que será él quien te entregará la felicidad irreprochable eternamente con sus labios. ¡Es absurdo como nos ligamos a pequeños nobles sueños!

¡Oh mi adorada doncella de Bordeaux! tu y yo sabemos que el príncipe llegará también a estas tierras, y leerá este mensaje que tan sólo era para ti. Es por ello que a él le digo que mientras a mi cuerpo le quede un rayo de vida, tendrá la intranquilidad de saber que tan sólo mi susurro puede poner sus campanas de boda en entredicho, ¡amigo mío, tienes una joya entre tus manos, no permitas que brille en otra dirección!

Querida, para evitar buscarte he decidido aferrarme a una roca encadenando mis pies, voy a ver tu velero cruzar esta fría noche a pocos metros frente a mi. Es lo mejor, ya que viajas por tu príncipe. Y aunque busqué más de mil maneras para evitar que alistaras tu equipaje, tu decisión fue inquebrantable, querías alejarte de mi, como condena a ser sincero desde mi corazón.

La lejanía no es algún tiempo, la lejanía es eterna. Si escapo de esta isla, me verás en las imágenes y en los murmullos de los pueblos, pero sin mi presencia; y aunque quiera morir bajo estas cadenas, lo que en realidad quiero es que muera este recuerdo que no he dejado de amar. No puedo olvidar a quien aún tiene mi corazón entre hojas secas, pero puedo olvidar a quien se engaña a sí misma diciendo con sus palabras algo muy distinto a lo que me expresó con su sonrisa.

Buena amada mía, nos veremos en el infierno o en algún lugar recóndito de este viejo mar, que sea una caprichosa decisión del viento.

Tu siempre adorado,

náufrago.



sábado, 13 de octubre de 2012

Rumbos de naufragio I

De algún velero en Francia
partió una mujer de rizada cabellera
a la tierra del olvido.

Tenía por capitán la desidia,
no buscaba un rumbo,
sólo quería irse, dejar atrás
un pasado imaginario y a un sujeto
que moría por verla sonreír.

Pasaba entre las olas y se guiaba por las estrellas,
en especial por una, tierna y lejana,
que era una remembranza de un pasado ideal
para la causa de su ausencia.

En alguna isla cercana a Creta
un sujeto encadenado por su propia mano
observa las huellas de un velero regadas por el mar,
mira el cielo, y observa esa estrella,
escribe en la arena dos mensajes,
uno para esa luz en el cielo y otro para su navegante.

¡Oh irónico paisaje, de sueños que se alejan!
¡naufrago, no es momento de ahogarte entre tus lágrimas!,
ahora sabes que tu estrella sabe
que mueres por tenerla entre sus brazos,

y en la soledad de tu isla sabes que
has perdido a tu doncella de Bordeaux,
ofreciéndole el universo en tu corazón.

Es hora de decidir encadenado caminante,
ambos sueños están lejanos en el cielo en el mar,
construye una barca, y dirígete en opuesta dirección.

El viento algún día los encontrará,
y desea, en un suspiro muy profundo,
que tal vez algún día,
tu embarcación cruce los mares hasta el cielo.



TEN PRESENTE!!

la violación de los derechos morales y patrimoniales de autor son delitos que se pagan con cárcel IBSN: Internet Blog Serial Number 90-52-051-791