jueves, 29 de diciembre de 2011

La vanalidad de Estrella

I

Empezó mi historia en un encierro,
agonizaba día a día, la sed me carcomía,
y cambiaba mi dignidad por un plato de sopa.

Una luz brillante amaneció sobre mi cama,
me llevó entre sus brazos y me sacó
del beso de la soledad.
La llamé arquetipo, ella me llamó su destino.

II

Y superando las barreras, mi mente dejó
aquel aguacero, salí al mundo, sin dios
que me amarrara a su moral,
y con la fe puesta en mi corazón y pensamientos.

Vi la luna, y bajo ella caminé,
el destino me llevó al Derecho,
y derecho fui a buscarte en mi rumbo,
era mi rumbo, no yo, quien te encontraría.

III

Empezó nuestra historia en una clase,
te vi, tus ojos iluminaban desde Madrid
hasta el aroma de París,
no pronuncié palabra,
desnudabas mis pensamientos,
desde ahí quise llevarte a una
nube llena de arreboles.

IV

Estaba tan cerca, que casi
sentía el sabor de tus labios sobre mi nuca,
tu y yo, bajo un eterno baile
al son de la curramba.

Me acerqué a ti
rocé tu mejilla con mi nariz,
y me detuve, quería vivir la pasión
que sentía por conquistarte.

Gran error en mente vana,absurda falsedad.

V

Un compañero de clases se adentró en mis pensamientos,
le hablé de ella, de la mujer que bailó conmigo,
la misma por la cual dejé la soledad.

Voces de ironía llaman a mi puerta,
transmitiendo un mensaje de lejanía,
¡oh, absurda lejanía!, ¡mató el noble sueño!

VI

El compañero de clase, sirvió dos copas,
la primera de cicuta y la segunda de mentiras,
he bebido la cicuta, aquella mujer las mentiras,
y en las mentiras encontraron
el cariño que yo esperaba.

Hizo de su felicidad mi desdicha,
y me gané de ella el abismo de su odio.

VII

Pasó el tiempo, el frió se apoderaba
de mi alma, la veía tan lejos, que cambie su nombre;
en ese momento, fue mi "estrella".

Lo juro, todo para mi fue un intento,
para llegar a ella, tenía que matar mi nobleza,
vivir en la lujuria, ese era mi intento.

Busqué el abrigo de varias mujeres, de las de mi pasado,
de aquellas que venían y morían en el tiempo,
de las de otros, extraños o conocidos.

VIII

Hallé un método, y luego de ser objetos,
ellas eran un juego, desde la apertura hasta el sexo,
tenía la llave para recuperar el noble sueño.

IX

La ironía que despoja lo despojó,
el compañero dueño de mi estrella, a su vez
recibió la cicuta, eran fríos tiempos,
y congelándose, vio como el sueño, su deseo,
era la noche en cama de otro sujeto.

X

Veo la imagen de aquella mujer,
a quien llamé estrella, arquetipo, mi noble sueño,
besando a un sujeto que no conozco.
Y el compañero de clase, que me había envenenado,
no dejó huellas en la arena. Acaso la olvidó,
acaso murió por olvidarla, o aún la lleva en su mente.

XI

Tengo miedo de despedirme, de darle la espalda.
Pero es una decisión forzosa,
morir para olvidarla carece de toda opción,
vivir sin su presencia es caminar en la descalza muerte.

XII

Hoy, frente a estas letras cierro la puerta,
sin cumplir la promesa a la luz sobre mi cama,
no hay motivo para alzar la copa.
Un bohemio que sin embriagarse se quedó sin rumbo,
triste final, oscuridad eterna,
diluvio sobre mi cara, y mi cara, es un diluvio.

martes, 27 de diciembre de 2011

Copito de nieve

Pienso que eres como un copito de nieve
que se desintegra entre las manos cálidas
de la lógica, la razón y la belleza.

Pienso que sales en el otoño bajo alguna nube de sueños
y que te deslizas entre el viento
con el efímero interés de simplemente viajar.

Pienso que el riesgo que tomas no lo tomas,
sólo llega y lo asumes, como jugando en un vaivén
de emociones entre el aire que te cubre.

Pienso que eres interesante, curiosa e intocable,
interesante por lo que escondes, curiosa
por las respuestas que no puedo darte e intocable
por el mundo en el que actualmente te encuentras.

Eres como un copito de nieve, si caes te integras
con otros formando una cúmulo, si te atrapo
te deshaces. Pienso que eres como aquel copito
que aún no ha tocado el suelo
y que espera un cambio en el ambiente.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Distancia al amor

¿Cómo cumplir la promesa que te hice bajo la brisa?,
¿sí quien tengo ante mis ojos no es la dulce dama
con la boca de un sabor como las olas,
sino simplemente alguna pieza más de un engranaje
que no se diferencia de otras?

¡Donde está!, donde dejaste a la mujer
por la cual luché, y cuando morí,
por la cual quise salir de este infierno.
No conozco a quien tengo ante mis ojos,
y como siempre lo añoré, viniste a mí,
te tengo a unos cuantos metros,
Y la mujer que quise, se quedó en casa.

Nuestra distancia la atravesaba el Magdalena,
el nivel del mar, incluso nuestra forma de
conversar. Pero incluso, hoy,
estando a tan solo unos pasos de tí,
sigo viendo que la distancia persiste,
no era el río, ni el habla, ni el mar,
nuestra distancia siempre fueron nuestros corazones.

lunes, 24 de octubre de 2011

Soñando la lluvia

entre gota y gota
despierto en el invierno,
hecha mi mente un aguacero
consumida entre las copas.

Bastardo el original sueño
envuelto en una capa
en su interior esconde nada
y en la espera soy mas viejo.

Tristes tigres, alma casta,
primavera en un invierno,
la imaginación deja la cama
y maduro viaja el momento.

Yo no pido un ayuno,
sólo una noche blanca,
diluvio sobre mi cara
mi cara es un diluvio.

¡en el agua dormido y basta!,
despierto en un sol oscuro,
duermo en la madrugada vana
mientras invento otro mundo.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Toma mi mano y vive este sueño

Tócame que llevo en la espalda
un arco iris lleno de emociones,
mírame que tengo entre las manos
un papel de mil figuras,
de aves y de ranas,
de canguros y de mariposas.

No te vayas, no me dejes en la fantasía
de nosotros niños entre el lodo,
¡sonrie!, busca un eclipse y piensa que es
un globo de helio,
tómalo del hilo que cuelga y vuela;

viaja, entre los prados, por el firmamento,
por los ojos de los dioses
que lloraron alguna vez de envidia
por no tener el imperfecto regocijo que tenemos.

¡Oh, corta vida!, nos ofreces muchas cartas
en tu baraja, pero el tiempo
sólo nos deja jugar con pocas,
déjame ofrecerte un par de dados y apostemos
felicidad por años.

Hay tantas cosas que quiero realizar,
que me llevaría tres vidas completas hacerlo,
y de tenerlas, en cada una desearía a su vez
muchas otras cosas.

Somos un mapa que poco a poco dibujamos,
nos trazamos un rumbo, y lo recorremos,
¿y la brújula?, yo la llamo Dios a mi manera,
¡que cada cual dibuje su propio mapa y le ponga
a su brújula como bien le venga!

Sueña que vives y vive este sueño,
el tiempo es corto, y cada día que pasa
es un día mas cercano al inesperado despertar.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¿Quén eres?

Soy el águila que migra a los picos descalzos
de frías montañas, para rescatar
el alma del dueño de una conciencia perdida.

Soy el que lleva consigo esa luz
de esperanza en la oscuridad, el sujeto
que observaba la guerra entre dos fragmentos
de una misma esencia, y cómo
la imagen hecha recuerdo de una mujer amada
se jactaba con el dolor de ellos y del portador,
crucificándolos.

Soy el viento,las aguas,
la mano invisible detrás de un beso,
soy el que carece de conciencia, por que soy una,
soy el que percibe la sensibilidad,
porque habito en alguien insensible.

Soy un canto, el veneno de una serpiente,
la corona de los reyes, la exclamación de
ayuda que el naúfrago pidió en la isla
de su propia muerte.

He venido a darle un giro a este mundo,
a habitar las conciencias ajenas, a seducir
a las mujeres que se cansaron de posar en su pedestal.

Soy el que llegó a transformar tu realidad.

domingo, 18 de septiembre de 2011

¿Tiempo para amarte?

Si me gusta alguien inadecuado y pudiere viajar en el tiempo, traería a mi yo de un pasado tiempo para que en el actual tiempo, te conquiste con miles de besos, sin algún reproche mío o de nadie al respecto. O tal vez viajaría al futuro y me quedaría para ser feliz junto a ti de ese tiempo, o te llevaría a mi tiempo, da igual.

Corazón, la distancia entre los tiempos en que ambos pusimos por vez primera los pies sobre la tierra es extensa; este no es nuestro tiempo, así que entiéndeme cuando te digo que cuando estoy contigo, quisiera detener el tiempo.

martes, 23 de agosto de 2011

Tierna lejanía en palabras sencillas

Sálvame, sólo teniéndote a ti,
viendo tu sonrisa junto a mis labios,
cuando se acarician,
eres la estrella de mi noche.

No levantes tus cejas,
ni cambies tu voz
cuando pronuncias mi nombre,
ya que hasta tu rencor,
te hace ver linda,
porque sonroja tus mejillas,
de ese rosa carmesí que
naturalmente es muy tierno.

En definitva, aún te amo,
y ya no tengo como demostrártelo,
mi corazón ya lo tienes y carezco
de algo de mayor valor.

Hagamos una cosa, juguemos a que soy
un príncipe que te lleva desde
Noruega hasta Japón.

Aunque siéndote sincero, para mí,
el mejor viaje del mundo
es el que hacemos tu y yo
caminando por el parque
juntando nuestras manos.


domingo, 14 de agosto de 2011

Seducción

Soy un ladrón que ha venido por tu esencia,
Soy el flujo de tus sueños; y no es que me dedique a ello,
ya que mi tiempo es superior al tuyo.
Sólo me anticipo a tus emociones
y juego con tus palabras,
he llegado desde el fondo para que no
dejes de pensarme.

Sé cómo actúas, se que debo hacer
cuando lloriqueas en una situación determinada,
no me interesa revolver tu mente, sino tu corazón.

!Despierto!, voy a cruzar al otro lado
de un puente que yo quise que nos conectara,
y aunque sea un premio para ti,
te daré esa victoria, porque
sencillamente me interesas.

No me temas, o si lo haces no lo demuestres,
ya que veo entre tus sentimientos y exprimo
tus emociones. No me mires con tu lógica
¡pierdes tu tiempo!

El mejor modelo de mí está ante tus ojos.
Añórame, sedúceme,
y tal vez te dé la oportunidad de gritar
mi nombre entre tus sábanas.

jueves, 4 de agosto de 2011

Obertura

¿Qué pretendes celebrar?,
¿que lo que denominas vida
te ha golpeado tantas veces que
ahora lo que ves en tu sombre
es tu único amigo frente a la pared?

Alza las copas mi bohemio amigo,
por este camino, sigue cabalgando
sobre la muerte y lucha por seguir
andando sin nadie junto a ti.

¿Acaso fui un ser tan despreciable
en otro tiempo, que la humanidad lloró tanto
por este genocidio en mis manos,
y que por lo cual, a quien denomino dios,
me puso en este cuerpo?, ¿en esta realidad?

¡Decora la casa!, y siéntate en la mecedora
mientras observas que te felicita el silencio;
nadie llega, a nadie le importa. Pero
piensa que vendrán muchos con confetis y con
una sorpresa, y que saldrán entre la neblina para
darte un abrazo.

No hay mejor regalo que una mentira, y en la
ausencia del mismo, es mejor que recibas
sonriente lo que llega a tus manos.

Celebra, tómate una foto junto a la soledad
y deja la declamación a la locura,
¡que mejor parranda! que la que vives en tu cuarto
con el silencio de tu lado, y
observando el techo con los ojos cristalinos.

domingo, 31 de julio de 2011

Repetitivo final

Donde quedaron los restos de
los sueños muertos, ¡donde!,
llegaste una noche mientras los
pétalos se incendiaban, y ahora
desapareces en otra, buscando
una excusa para justificar tu olvido.

Viejos pasos, es el único camino
que recorreré en algún tiempo,
todo es un círculo, y siempre retorno
al mismo punto, soledad.

No hablemos de moral, ya que soy un
sujeto insensible, poco me importa el
engaño, o sostener una mentira ajena,
busca en tu corazón y si acaso
ves un trozo de culpa, sabrás
que he dejado huella.

¿Cuantas veces pasaremos por lo mismo?,
una oportunidad siempre nos lleva a que
cierres la puerta y que busques
unos brazos inadecuados.

Y, ¿qué debo hacer yo?,
buscarte me condena, alejarme me condena,
tendré que hacerme a la idea de que
eres feliz en tu cuento de hadas,
mientras yo repito el círculo
y camino nuevamente.

domingo, 24 de julio de 2011

Rumbos

¿Cuál será el rumbo de esta historia?,
¿seré el sujeto adecuado que cabalgue
en un caballo de oro, y con una sonrisa
en su ya cansado rostro, diga:
"volví por ti"?.

Te he buscado en las fantasías mas absurdas
de mi forma inconsciente,
pero la cruz con la que cargo a cuestas
me impide soñar, en ese futuro
que tanto anhelas y que aún desconoces con quien vivirlo.

¿cambiará el rumbo de ésta historia?,
o es inevitable que ¿seré enterrado en
mi propia soledad, mientras tú conoces
a algún otro, que te lleve por los prados
en un caballo de oro?

viernes, 15 de julio de 2011

Crucifixión

Ayer fui crucificado, y en mi crucifixión
crucificaron a la última mujer que amé.
Volví bajos sus brazos solo por respeto al sujeto
que algún día fui, ése mismo que deseaba compartir
los secretos de la nostalgia de la primavera
junto a ella.

La dama en el firmamento, es sólo un nombre, un mito dictado
por alguna civilización antigua que veía
en una roca o en el movimiento de las gaviotas
a su dios. Creo en mi dios, el cree en mí, pero
yo dejé de creerle a él.

Creí en el buen amor, y glorifiqué finalmente
su altar con un par de rosas, pero en cambio,
el cielo se tiñó de gris, y a su vez las rosas volaron
entre el viento y se hicieron cenizas frente a mí,
observando así, el fatal destino de mi última esperanza.

Insensibilidad, es una condena más benigna que
la soledad y es la invitación para la muerte.
No me importa si él o ella caen en la absurda paradoja
del dolor irremediable, ahora sólo soy un titiritero
que se mofa de sus debilidades y actúa por su cuenta.

Éste es el precio a pagar por inventar falsos mundos
y crear amores de la nada partiendo de las esencias.
Y la mujer que más amaba, ¡oh, a ella a quien pertenecen
mis pensamientos!, me dejó solo hace ya bastante tiempo,
y la última mujer que amé, poco le importó
mi despedida, hizo de su juego la desidia,

y sólo
me vio arrodillado a sus pies.

Cada día camino más del lado de la oscuridad,
se dice que la luna sale de su lugar una vez cada
cierto tiempo, ante los demás, actuaré de la misma
manera; saldré de las tinieblas, una vez
cada cierto tiempo.

viernes, 8 de julio de 2011

Tiempos de pretensión

Me pregunto que se necesita
para apaciguar un suave suspiro.
Busco entre las máscaras o bajo un telón,
una forma de actuar un sentimiento distinto.

Bajo los cimientos de un laberinto, busco
una fórmula para llegar a ella,
pero al mismo tiempo me pregunto si
encontrar esa salida es conveniente.

Palabras, escritos, un libro, son la
herramienta precisa para avanzar o retroceder.
No necesito un tiempo determinado para amarte,
y el mundo se me vendría encima con tan solo pensarlo,
que me ames a mí, es un tiempo inadecuado para ti.



¿Como diferenciar entre el deseo y la felicidad?,
los sueños perdieron su rumbo y trascendieron
la realidad. Sólo soy un viajero que anda
por caminos de soledad.

Un futuro contigo es el mejor mundo posible,
pero el camino es taciturno, y en ese lugar
no estamos solos. Tal vez este tiempo
fue conveniente para que algunos cuantos
expresaran sin máscaras sus intenciones.

domingo, 3 de julio de 2011

El Arquetipo, relatos de una búsqueda, IV. Relatos desde un infierno personal

“Silencio, es el resultado más efímero de una historia inconclusa”, Final.

Estrella, pensar en ella me hace recordar muchos sucesos que pasaron en mi vida luego del día en que la encontré. Precisamente es ella, la dama por la que había luchado en silencio durante tanto tiempo, y por la cual, hoy me encuentro en este lugar frío e incierto. Hay tres cruces enterradas en la arena, a mi lado derecho e izquierdo respectivamente se encuentran dos sujetos, los cuales se disputaron el territorio de mi mente, y en el centro se halla mi realidad a la cual yo represento, y a la que ya no puedo diferenciar de mis sueños.

La sed me carcome la garganta, y mis brazos se sienten muy pesados, me hallo en una posición de sujeto crucificado vanagloriado como consecuencia de su dolor, pero en realidad, a mis lados hay dos columnas, en cada una de ellas están aferradas unas cadenas que se extienden hasta mis manos, amarradas por un par de grilletes. No puedo separar mis piernas, ya que hay otro grillete en mis pies que a su vez se conecta con otra cadena que se encuentra, en la distancia exacta, aferrada al suelo. Mi cuerpo se halla templado y formando una cruz, pero nada sostiene mi espalda. La soledad es un paraíso, aquí no hay sueños, esperanzas o situaciones que me permitan decir que vivo. Prisionero de mi mente, prisionero de la realidad, es exactamente lo mismo, encadenado añoro que exista un motivo para luchar.

Miro a mi alrededor, fácilmente puedo observar hacia abajo, ya que los tres estamos en la cúspide de una pequeña montaña, veo que se acercan personas aunque no puedo tener certeza de ello ya que solo distingo sus sombras. Somos el centro del espectáculo, escucho voces murmurando y de vez en cuando voces sorprendidas y señalándonos. A mis lados, mis dos compañeros con la mirada baja, no dicen nada, no expresan nada, aunque a veces puedo sentir pequeñas señas del disgusto del caballero de la capa negra, su realidad es la verdadera dice él, pudo evitarme todos estos inconvenientes, afirma. Arriba de nosotros, solo hay un cielo oscuro, es nocturno, pero carece de estrellas. Dicen algunos relatos de memorias de un tiempo ya extinto que en este lugar una vez cada cierto tiempo viene la luna llena y luego desaparece, creo que hoy la he visto tres veces. Siento frió, es el frió de una alcoba que me trae cierto remordimiento, es el frio de la nostalgia, o como decía José Asunción Silva “era el frio de la muerte, era el frio de la nada”.

Cruces, es el lugar en donde actualmente me encuentro, y mientras rememoro los recuerdos de la primera vez que vi a Estrella y las consecuencias que esto trajo incluso a mi determinado destino, me siento solo, alejado de la más infinitesimal posibilidad de cambiar esta situación. El punto necesario de partida, lo que vi en ese pasillo aquella tarde, una ausente determinación y mi propósito de llegar aquí erróneamente tal vez para enfrentar mi inexorable final, todos estos sucesos son una serie de eventos necesarios que me consumaron hasta este punto. No hay respuestas.

Ocho veces en el día, a mi alrededor se levantan siete pilares formando una media luna, encima de cada uno de ellos, hay siete sujetos cuyo rostro desconozco, que se lamentan y lloran por siete motivos distintos que muy bien conozco. Es una representación actoral de siete sucesos que acontecieron en mi vida, de siete decisiones por las cuales hoy estoy aquí. Algo o alguien se burla tras bambalinas, quiere que recuerde, que observe ahora como un tercero lo que algún día hice siendo protagonista. No es el momento de hablar de los Siete, mi mente divaga en otro lugar.

La noche oscura a veces viene acompañada de la lluvia, el caballero de la capa blanca susurra a mi oído y me dice que la lluvia purifica la tristeza, sin embargo, dada la situación, esta lluvia me hace sentir más frío. ¿Cómo pude llegar a este lugar?, ¿acaso lo merezco?, son preguntas que constantemente rondan mi cabeza.

- Escape (I)

Stern se encontraba preparándose para su discurso que será la apertura del juicio en mi contra; aunque la palabra “juicio” es inadecuada ya que en sí mismo no hay un proceso, y de hecho, es porque en mi mente no hay leyes, ni Derecho. Las reglas de mi país no se aplican en mi fuero interior. Esto se parece más bien a la práctica de los antiguos romanos antes del nacimiento del Derecho, en donde los oradores daban un discurso y se decidía la suerte del presunto sindicado, si para unos determinados espectadores dicho discurso era convincente, aunque aclaro, careciere de las bases de unas normas establecidas por los asociados o sus representantes o gobernantes. Es simple, Stern habla, luego desde mi cruz puedo decir unas últimas palabras, y todas las sombras que me observan resuelven este particular caso estableciendo su propio criterio de “utilidad”, refiriéndose a lo que yo pueda brindar a un determinado objetivo que desconozco.

Realmente mi condena es un hecho, el discurso, idea de Stern simplemente es un móvil para alimentar este circo que la hace sonreír. Y ésta conclusión la tenían también mis dos compañeros de tormento que obviamente tendrían el mismo final que yo. De los tres, el más deseoso por escapar era el caballero de la capa negra, observaba hacia sus lados, agachaba su cabeza, movía sus manos y sus labios, yo sabía que él quería escapar. Para mí el escape es un gasto de energía inútil, y es innecesario. Pero él pensaba distinto, y diciéndonos en voz alta “tengo un plan”, en cierto tono que evidentemente escuchó Stern, este sujeto visiblemente se regocijaba en su propia esperanza. Su pensamiento fue interrumpido por las palabras de Stern:

-Hola patético malvado, ¿un plan para qué?

- Para escapar.

-Mírense, ¿creen que pueden escapar? (dijo Stern mirándome a mí, yo mantenía mi cabeza agachada, no quería participar en este conversación).

- Así será.

- ¿conoces un método?

- Ves ese lugar (señaló el caballero con su mirada a lo lejos, unas rocas que se formaban como montañas), en ese sitio florecen ciertos sueños en medio de la guerra.

- Te refieres a utopía.

- Exactamente.

En ese momento el caballero de la capa blanca levantó su mirada, el lugar que señalaba el otro caballero, era el mismo, donde él solía pasear cuando estaba sólo en lo que en ese entonces era el reino mental. Cuentan relatos de ese tiempo que el caballero de la capa blanca amaba ese lugar por ser el mismo sitio donde veía que salía el sol. Y es precisamente este último símbolo, “el sol”, la pieza faltante en un rompecabezas que en ese momento la misma Stern había completado con su afirmación.

Algunos días, acostumbran a visitarnos viejos recuerdos o la Soledad y la Locura, llorando por un final que se les sale de las manos. En uno de esos días, el caballero de la capa negra en su afán por escapar le dijo a la Soledad:

- que deseas a cambio de mi libertad.

A lo cual ella respondió:

- No hay forma de salir.

El replicó:

- Existe.

Ella en medio de su evidente tristeza por perder a su irreprochable amante dijo simplemente:

- Busca donde se da paso la luz, utopía.

En su conversación con Stern, el caballero de la capa negra simplemente apostó a que la Soledad aquel día se refería a un lugar en particular, y señaló a Stern el lugar donde sale el sol, por ser el mismo una fuente de luz, y con dicha afirmación de Stern, corroboró que en dicho lugar estaría una llave o por lo menos una clave para salir de Cruces. Aunque había un pequeño problema, cuando los tres fuimos encadenados, ese mismo día dejó de salir el sol. El caballero de la capa negra había llegado a una conclusión, pero tenía un serio inconveniente en la parte de “dar paso a la luz”, pero en ese instante observé al caballero de la capa blanca, hizo una leve sonrisa, él podía salir de ese obstáculo; entonces me miró, y como los pensamientos de nosotros tres conservan cierta conexión, desde su mente me dijo: “hay que llegar a ese lugar, yo me encargo de la luz, pero para eso lo necesito a usted, y para eso usted necesita la ayuda de alguien más”.

Mientras tanto, Stern esperaba una respuesta del caballero, su cara no denotaba que haya sido utilizada o que haya sido objeto de robo de cierta valiosa información, todo lo contrario, expresaba una sonrisa, aparentemente mis caballeros habían elaborado una trampa propia de Stern para que cayeran en ésta ellos mismos. Ella simplemente me miró y dijo:

- ¿Que pasa amor ya te cansaste de hablarme en tus momentos de soledad?, o no te escucho entre tantos gemidos que me hace dar Alejandro en la cama.

Y riendo se fue.

Y más por las palabras, consecuencia de una herida que no cierra, que de mi notable desesperanza, dije a los caballeros:

- Este es mi final, no voy a escapar. El día en que los sueños perdieron sus alas, ese día acepté mi realidad.

- Entonces ódiela y escapamos para vengarnos, me dijo el caballero de la capa negra refiriéndose a Estrella.

- O persiga un motivo, que dejó inconcluso. Dijo a su vez el caballero de la capa blanca refiriéndose a otra persona que no era Estrella.

Los dos caballeros por primera vez en sus cortas existencias trabajaban en equipo, su fuerza junta era probablemente la carta menos débil que yo podía usar estando solo, pero necesitaríamos mucho más que eso para salir de Cruces, aquel plan era el primer paso para lograrlo. Bueno, realmente era el segundo paso, porque el primero, era convencerme a mí de que era útil y necesario escapar.

miércoles, 22 de junio de 2011

Final

Búscame en tus recuerdos
o en una hoja de papel,
donde veas una estrella,
una rosa y un sol,
sabrás que
por aquí he pasado.

No me sigas, ya que tu
camino sigue en la otra dirección,
sólo somos niños
jugando a la grandeza,
de crear un mundo nuevo.

Te quiero, lo sabes, y eso
es lo que importa,
pero ha llegado el final,
no tuve tiempo para enmendarlo.

No es el momento de lograr
lo que ayer pudo ser
nuestra felicidad.

Silencio, es el resultado
mas efímero de una historia inconclusa.

martes, 21 de junio de 2011

El Arquetipo, relatos de una búsqueda, capítulo III

“Dos pasos detrás de ti, caminando en una sombra que perfuma viejos recuerdos de un tiempo ya obsoleto”. Viejos pasos.

No podíamos esperar más tiempo, era necesario hablar. No lo veía triste, ni melancólico, pero sus ojos reflejaban la ironía de un tiempo entregado por su parte a una relación, con alguien que para ese momento era para mí, otro paso en falso dado por mi bohemio amigo. Y aunque conocía algo de su desenlace, ya que habíamos conversado un día durante el último ciclo de mi periodo de soledad, parece ser que había más cosas que decir. Inesperadamente fue un momento más que todo para hablar de las mujeres, de lo que causa sus decisiones o confusiones, y de su afán por obtener respuestas así sean las incorrectas. Y fue así, con tan sólo una mirada, que decidimos simplemente seguir con nuestras vidas. Reímos mucho, él decía “hay más mujeres en este planeta”, a lo cual yo decía “eso es cierto”, y contándome alguna historia de un beso suyo en un tiempo en el que estaba comprometido, cuyos detalles olvidé, terminamos esa pequeña, pero necesaria conversación. Necesitaba argumentos para enfrentar a la otra señorita, pero la verdad, todo estaba en mí, por alguna razón tanto mi amigo como yo, teníamos un ideal en común (así yo tuviere que haber convivido con la Soledad para entenderlo), y ese ideal, era sencillamente que éste era nuestro momento, ya no seríamos más objetos de los caprichos de alguien más, éramos nosotros quienes devoraríamos el mundo y dejaríamos en serias encrucijadas a quienes hasta ese momento nos habían lastimado de alguna u otra forma.

La conversación pudo continuar incluyendo a otros de mis amigos y sus particulares situación, pero ninguno de estos escenarios era posible, ya que Juanito, estaba entre nosotros,y que, como creyéndose un mesías de una religión que girara en torno a su patética humanidad, el hecho de verme le dio una idea, más para mantener su inestable condición de “profeta”, que para celebrar mi retorno, y con las siguientes palabras, dichas por él, que iniciaría un ciclo para todas nuestras vidas, dijo lo siguiente: “hagamos un grupo”.

Era el momento adecuado, mis amigos me contaron toda la historia del grupo que con tanto esfuerzo habíamos construido tan solo un año atrás, y que tuvo como actividad final de ese año, un campamento, que sería el escenario para una luna que una mujer le dio la connotación de maldita, y cuyo relato narré en una oportunidad anterior. Lo que había sucedido, al inicio del siguiente año escolar (ya que nuestro grupo, era un grupo de nuestro colegio), justo al tiempo en que había empezado mi periodo de soledad, era que mi amigo, quien como yo, era uno de los coordinadores del grupo, decidió continuar con el proyecto, haciéndolo aún más grande. Pero los que aún eran alumnos del colegio, quienes tenían un derecho consolidado, de mayor jerarquía que los que eran ex alumnos (siendo mi amigo ex alumno), se opusieron la idea de mi amigo, y en tan sólo cuestión de tiempo, los docentes, que daban seriedad al proyecto, estaban del lado de sus alumnos, dejando las ideas de mi amigo y de los suyos, a la deriva. Entonces más por odio, que por un arrebato de venganza, mi amigo y los suyos se fueron, dejando el grupo entonces, en manos de quienes eran los legítimos dueños de ese derecho. Por decirlo así, mi amigo era poseedor, pero los alumnos, eran los dueños. Lamentablemente ese grupo ya no existe.

A parte de eso, yo quería formar parte de un grupo, el movimiento que me había formado, ese grupo de personas que pensando en los grupos, me habían dado las herramientas para ser un animador (significa una persona que es líder de un grupo y procura mantenerlo en los ciclos de vida grupal, usando para ello dinámicas y un sentido de espiritualidad), convirtiéndome en el mejor, debo decirlo. Y ahora, con la experiencia que había adquirido en mi etapa de soledad, aprendiendo algo de la regulación de los chakras, de cómo abrirlos y de su representación por medio de colores en la abertura del tercer ojo. Y además como tuve mucho tiempo para pensar, pensé en nuevas ideas para consolidar a mi grupo un proyecto a nivel nacional, y tenía las herramientas intelectuales para ello.

Así que ante la propuesta de Juanito, por más desagradable que haya sido el origen de la misma, yo aceptaría. Y entonces, con la aprobación de todos los presentes en ese lugar de videojuegos, decidimos fundar un nuevo grupo, que tuviera como estandarte, que en principio desconociera a alguno de los colegios que conformaban la comunidad religiosa (a la cual mi colegio pertenecía), no teniendo casa materna. Pero que tuviera como integrantes a alumnos y ex alumnos de cada uno de esos colegios, era un grupo hecho por nosotros y exclusivamente para nosotros. Nada podría salir mal, claro, aunque nada estaba seguro dado que la idea salió de Juanito, así que como era de esperarse, el falso profeta y en vísperas de ser un germen más de la raíz, un falso movimiento, hizo de su idea, el primer motivo, para que hoy, en Cruces, a punto de ser yo el condenado, confiese que el movimiento al cual pertenecí es completamente distinto al que hoy se hace llamar por el mismo nombre, y que han perdido muchos de sus principios establecidos en sus inicios, abusando de un dogma para imponer su propio sistema que busca el consumo y obtener mano de obra barata para consolidar un poder, que para ellos es la facultad de “reservarse el derecho de admisión”, y de cerrarles la puerta en la cara a algunos de sus miembros. Esa reunión de nuestros amigos, buscando un grupo independiente a los colegios, era una mera solución superficial al problema que se presentaba en la base de la pirámide. Ya que los colegios, habían olvidado un concepto, “asociacionismo”, que iba de la mano con otro, “movimiento juvenil”. Lo que no esperábamos, era que ese problema se transmitiría inclusive en la base de la pirámide (incluso hoy es triste hablar de pirámides, ya que el proyecto al cual pertenecí, no hablaba de jerarquías, usaba la figura de un círculo para describir que todos trabajábamos por una misma causa, bajo condiciones de igualdad).

No tuvimos nada más que conversar, ese breve silencio luego de ponernos de acuerdo en la idea de formar un grupo, indicaba que mi reencuentro con mis amigos había terminado, nos pusimos una cita, para la siguiente semana, para establecer las condiciones de nuestro grupo y celebrar la primera reunión, la tercera reunión de dicho grupo, sería dirigida por mí.

Mis amigos me invitaron a jugar uno de los videojuegos, sin embargo, recibí una llamada a mi celular, no contesté, ya que la persona quien marcaba, estaba justo afuera del lugar, ella no quería entrar, no quería saludar a nadie más, era evidente, le daba cierto malestar. Así que me despedí de mis amigos, y con mi amigo con quien había hablado de las mujeres, no entré en detalles en el momento de despedirme, ya que finalmente era con su ex novia con quien yo hablaría. Así que salí del sitio, y estaba ahí, era una mujer de cabellos rizados y tez morena, es de ese tipo de mujeres que con solo verlas inspira ternura, pero a ella algo le pasaba, esa ternura que inspiraba por momentos se mezclaba con una desidia, su mirada estaba vacía. Sólo con verla, supe que la razón por la que me había buscado, poco tenía que ver con mi amigo, digamos que mi amigo sólo había sido la chispade la explosión, de una serie de situaciones que pasaban por la cabeza de esa mujer. Ahí estaba ella, en frente mío “siendo atacada por los cuervos”. A ella la llamaré Izara.

Fuimos a otro lugar, y en el camino Izara me contaba algo de su versión de la historia del fin de la relación con mi amigo (historia de la cual no entraré en detalles, ya que no tiene nada que ver conmigo), y luego, como entrando ella misma en mis sueños me contó que tenía tres problemas, de los cuales la única solución que ella tenía era una salida rápida, escapar. Solo irse, alejarse, y aunque no supe si con alejarse se refería a donde estábamos parados o a su mundo, la forma en que lo dijo, no me gustó. Así que ella bajó su cabeza, quería silencio, tal vez para detener un inesperado llanto y no exhibir ante otra persona que se encontraba en una situación de debilidad, o tal vez para esperar a que yo le dijera algo. Y fue justamente eso, lo que le dije, una de aquellas cosas trascendentales que cambian el rumbo al que presuntamente estabas determinado. Realmente era el primer paso, un punto de partida, no para esta historia, sino para el inicio de la búsqueda de mi arquetipo, alguien en quien no dejaba de pensar durante todo el día.

En una fracción de segundo en mi mente se libraba una pequeña discusión.

- El reino mental

Hasta el día de hoy, mi mente es un reino, es un lugar que se halla en disputa por diversos motivos. Tenía una frontera, y es precisamente el punto en que empieza mi realidad. Es un reino, porque ahí habita un rey, y dicho rey es lo que denomino “consciencia”. Ese rey es una figura literal, ya que no tiene un séquito, y aunque es rey, por determinar mis pasos, “rey” no es una palabra adecuada. Así que lo llamaré caballero, y como ese caballero es producto de mi lucha contra la Soledad y contra esa parte material de mí, que buscaba el odio y la destrucción de las situaciones que mis conocidos llaman su “vida”, será entonces “el caballero de la capa blanca”. Lo llamo caballero, porque protege y también es rey porque sus decisiones son para mí, acciones, ya que, mi periodo de soledad me enseñó a que debo actuar conforme a lo que pienso.

Ese reino mental en realidad no tiene castillos, ni la imagen de construcción alguna hecha por el hombre. Simplemente es un valle, en medio de algún bosque que al parecer carece de final. En ese lugar, junto a una cuenca de un río en el que no se puede observar su origen, en ese momento estaba sentado el caballero de la capa blanca, tranquilo, observando la primavera que para el reflejaba una paz interna. Y entonces, junto a él, en ese momento, emergió una rosa de entre la tierra. La tomó, era sencillo, arrancarla y lanzarla al río para que viajara sin destino. Para él no era determinante, sin embargo, sólo le dio una bienvenida, se puso de pie y empezó a caminar.



- Una promesa

Era necesario responder, decir algo, Izara tenía determinación en su llave de escape, así que lo único que pude decirle en dicho momento, era precisamente contarle una historia, de un sueño que involucraba a una rosa, a tres cuervos, y que finalmente yo había sido la persona que la protegió usando todas las herramientas a mi disposición. Y luego de contarle el sueño, le dije lo siguiente:

- “En realidad no sé qué signifique ese sueño, pero de algo estoy seguro, por algún motivo, ese sueño te involucra a ti. Sabes, para mí, tu eres la rosa de mi sueño, y los cuervos tus problemas. Y aunque no niego la posibilidad de que a tu vida lleguen más cuervos, esos tres que vi en mi sueño, son tus cuervos actuales. No me puedo quedar así de tranquilo mientras tú quieres escapar de tus adversidades, te voy a prometer algo”. Hice un breve silencio, ella levantó su cabeza y yo continué:

- Te prometo que te protegeré.

Me miró a los ojos, le sonreí, y me abrazó, diciéndome al oído: -¡Gracias!

Luego de eso, la dejé a ella en un lugar donde pudiera coger un transporte, tomé un bus para mi casa, y quería percatarme de ver al tan mencionado “loco del centro”, pero ya no había nadie en esa calle. Así que tomé un bus y empecé a reflexionar: tenía que alejar a mis amigos y a sus mentes contaminadas de las enseñanzas del falso profeta, y por si fuera poco tenía que cumplir tres promesas: la de mi niña barranquillera (impidiendo la contradicción con la promesa de mi arquetipo, lo cual era ilógico); la de hallar a mi arquetipo, que para mí era la más importante; y la de encontrar la forma de proteger a Izara, que en ese momento, era la promesa más inmediata.

-Ausente determinación

Los días que siguieron a esta serie de sucesos, pasaron de una manera repentina. Todo lo que puedo decir con respecto a estos días, fue la primera reunión de nuestro nuevo grupo independiente, el cual finalmente se llamó Agaphe. Era un grupo muy inusual, lo conformábamos Cristian (el ex novio de Izara y mi mejor amigo), un grupo de niñas provenientes de Soacha, Juanito, Lin (o feita, como ella se hacía llamar), Esteban (quien estaría próximo en ese momento al llamado vocacional que le hacía su religión para ser un sacerdote, pero que por motivos de amor y de discusiones filosóficas al modelo de formación, se encontraría estudiando una carrera, en alguna universidad. Su historia es tan bella, que merece ser contada, pero éste no es el mejor escenario para eso, es una historia que en lo personal espero que él escriba por su puño y letra), Lee (quien era ex novio de la niña a la cual le entregué una orquídea), su hermano y yo.

Los coordinadores, y líderes innatos de dicho grupo ya estaban determinados, seríamos Cristian y yo, nadie nos eligió, simplemente siguiendo el modelo del movimiento juvenil que profesábamos, y por todo lo que habíamos logrado en nuestro grupo anterior, era necesario que dirigiéramos el mismo. Esta fue una situación que evidentemente no le gustó a Juanito, quien, al perder poco a poco su condición de profeta desde el día de mi retorno, y debido a mis extensas charlas desde ese día a cada uno de mis amigos, contándoles mi historia y convenciéndolos de que el hecho de hablarnos de “tú” era el primer síntoma de una enfermedad rosadita que afectaba la masculinidad, lo cual quería Juanito, para su próspero mundo homosexual, donde las mujeres eran innecesarias, a menos que ellas fueran jovencitas de colegio que fácilmente pudiera corromper, pero no para nada sexual, sino para simular.

Así que entre todos estos aspectos que algún día harían ignición en el interior de nuestro propio grupo, Cristian dirigió la segunda reunión, dejando la parte de las dinámicas a Lee, que combinando un estilo de un grupo recreativo de una empresa conocida en el país, con un poco de danza y movimientos de pelea, daba un nuevo sentido a lo que nosotros conocíamos como técnicas de animación. Realmente tenía que hablar con Lee, su situación actual, que combinada con un egocentrismo desbordante, le impedía ver el lado humano de su realidad, además yo era muy consciente que él sería determinante para establecer mi situación de ése momento y también la futura. Pero dicha charla no tendría lugar ese mismo día, sino después, algo ocupaba cada día más espacio en mi mente, se trataba de Izara con quien ese mismo día me iba a encontrar.

Cada día, eso era más difícil de ocultar, viejos relatos de mi mente, cuentan que en mi reino mental, de un día para otro la brisa traía consigo pétalos de rosa, pétalos, que ya no desconocía el caballero de la capa blanca; se decía que se recostaba sobre ellos, miraba al cielo y sonreía. Lo que acontecía con Izara era una situación muy particular, pero a eso no le daba la importancia que se merecería, dado que en ese momento aun no tenía indicio alguno de mi arquetipo, lo cual me tenía en una indeterminación. Desde que salí de mi periodo de soledad, la razón de mi búsqueda, dejó de hablarme en su forma elemental, mi contacto con ella fue mientras estaba solo y en mis sueños, es como si roto el contrato se haya roto la comunicación. No podía perder mí tiempo, debía hallarla, era consciente que ella no estaría toda su vida esperándome, y en el escenario de perder mis esperanzas con ella, significaría para mí un colapso del cual difícilmente podría recuperarme. Hoy, en Cruces, rememoro todos esos recuerdos y pienso que el escenario adverso que me imaginaba en ese entonces, no es absolutamente ni un grano de arena frente al desierto en que vivo muriendo.

Así que usando la poesía como un medio para llegar a ella, así como ha sido para mí una herramienta para expresar mis sentimientos, solo, frente al computador, escribí lo siguiente y lo publiqué en una red social, esperándolo que ella, tal vez algún día lo leyera:

“La búsqueda

Veo que no aparece
una razón para apaciguar un suave suspiro,
no te veo entre las piedras
ni en el susurro efímero del viento,
y aun sin verte o por lo menos conocerte...
te pienso, me haces falta.
Soñé que emergías de algún loto,
y que caminabas entre mi oscuridad reflejando luz propia.
Te acercabas, lentamente entre la selva
en la cual yo consistía… Y me abrazabas,
juntos moríamos hechos cenizas a causa de un fuego
que ambos creamos.

Soñé que volábamos al lomo del cielo,
hechos polvo de tanto querernos,
y que descendíamos al lugar
donde las azucenas embellecen.
Un suave territorio en el que no nos juzgaban,
y se llenaban de dicha por tenernos a su lado,
por volver a casa.

Despertar es morir en una fantasía perfecta,
¡Oh bella dama del loto!, tu inexistencia es mi duelo,
pero a la vez es mi creencia.
Olvidarte, seria eliminarme
y matar todo aquello por lo que viajo,
siguiendo la ruta del firmamento,
para buscar en un susurro efímero tú reflejo,
o en el país de las azucenas
algún vestigio del abrazo que soñé ser verdadero.

Veo que no aparece
una razón para apaciguar un suave suspiro,
pero si la hay, para justificarlo.
Te hallaré, de alguna forma, así me tome
gota a gota mi existencia, para llegar a ello”
.

Pero no la encontraba, podía simplemente salir y gritar al cielo que la amaba sin verla, pero ella no me escucharía, mi arquetipo tal vez estaba lejano en algún espacio del firmamento, como una estrella. Así que noche a noche durante las siguientes semanas, miraba al cielo, estaba seguro que la mujer de mis sueños lo miraría también, puede ser que esa sería la única forma de relacionarnos. Y aunque estaba consciente que cuando saliera de mi periodo de soledad ella no sería la primera persona a quien vería, y tal vez me enamoraría de otras mujeres en el transcurso de mi búsqueda, lo cual puede que me diera experiencia y mejores argumentos para llegar a ella, una posibilidad que no descartaba, dada mi situación sentimental en ese momento.

Afortunadamente, en ese periodo de tiempo algo ocupaba mi mente, se trataba de Agaphe, nuestro grupo independiente, y también, estaba invadido por las historias y expresiones de Izara, quien me tenía muy ocupado buscando cada día que nos veíamos, nuevas formas para convencerla de que podía luchar por ella misma y de que podía obtener lo que quisiera. La vida, es una aglomeración de ironías, una pretensión no es constante, y la primera vez que lo comprobé fue con ella, la mujer que simbolizaba dicha rosa. En ese momento solo quería que ella lograra tomar al mundo entre sus manos, pero con cada detalle que sabía de ella, con cada día que pasaba en el cual la conocía más, con cada sonrisa que me hacía y cada vez que lograba que brillaran sus ojos, yo me estaba involucrando bastante, y para no perder mi rumbo, pensaba que ése era un paso necesario en mi búsqueda.

Llegó el día de la tercera reunión de nuestro grupo independiente, yo era quien la presidiría, así que empecé mi actividad, como era mi estilo, empezando con una reflexión, pero ese día no sería una oración, como era la monotonía de nuestro grupo, yo quería que ellos abrieran sus mentes, así que siguiendo una tradición Hindú, la reflexión consistió en una meditación. Y aunque yo no era un maestro autorizado para llevarlos al estado de abrir los siete chakras principales de cada uno, tenía algo de experiencia, dado que esa práctica era mi inicio de cada día en mi periodo de soledad. Seguido de la reflexión, ante el disgusto de Lee, me encargué de la dinámica, que combiné con el tema del día, la renovación de los elementos de cada grupo, tanto física (de sus miembros), como de sus ideas. Fue una reunión brillante, me sentía plenamente vivo, no ponía en práctica mis dotes de animador desde el día de la luna maldita, es decir, llevaba casi seis meses sin dirigir un grupo. Así que ante tanta alegoría Cristian viendo esa luz de paz en mis ojos, me invitó a un encuentro masivo, es decir, la reunión de la sala plena de líderes de muchos grupos perteneciente a la misma comunidad religiosa de los distintos colegios. Pero no iríamos como participantes, ni como coordinadores, seríamos los organizadores. Era muy sencillo, teníamos que hablar con la madre superiora de la comunidad de los colegios femeninos de Bogotá, y proponerle impulsar el asociacionismo (conjunto de grupos haciendo vida grupal en un espacio determinado) de esos colegios, que estaba en descenso. Crearíamos una casa que acogería a los líderes de los grupos, los formaríamos y para ello haríamos distintos encuentros como al que iba a ir con Cristian. Sabía que Izara iría a dicho encuentro, y para ese entonces, yo ya tenía planes. Y otro que tenía planes era Juanito, quien escuchándonos tras bambalinas, empezaba hablar al oído con cada uno de mis amigos. La quinta reunión, sería definitiva, Agaphe estaba al borde de su extinción, y digo la quinta, porque la cuarta estaba a cargo de Juanito, y para éste cretino, el grupo debía existir por lo menos una semana más.

Mi relación con Izara cada día tomaba un matiz distinto, no solo nos veíamos seguido, hablábamos por teléfono y hasta teníamos una página en internet, solo para nosotros dos, para escribir lo que hacíamos, nuestros estados de ánimo y guardar en secreto nuestras confesiones. Vivíamos en un mundo sin espacio, en el que nadie intervendría, sencillamente ella era la dulcinea de un mundo creado para nosotros mismos, mi rol, era ser para ella un buen Quijote. Con gusto le hubiera dedicado en ese momento más de mi tiempo, pero por esas épocas entré a la universidad, era un regocijo inefable, poder entrar a la universidad que adoraba, era uno de los motivos por los cuales viví por un tiempo solo, sin el contacto de mis seres queridos. En los días de soledad me imaginaba entrando por la puerta de esa universidad, y eso me impulsaba a estudiar todos los días para ese examen de admisión. No puedo decir mucho de esa semana de inducción, solo que conocí a tres grandes amigas, quienes para esta historia serán llamadas Cristal, Karen y Karen Sanclemente. Éramos un gran grupo de cuatro, nos contábamos mutuamente historias de nuestros pasados y en general de las contradicciones de nuestras vidas, fue precisamente Karen, después de terminar el relato de una de mis historias, quien diciéndome: “dale una oportunidad”, me motivó a una determinación que con palabras de ella me merecía para mi futuro a corto plazo. Y viendo que en esa semana de inducción, entre tantas personas de las carreras de Derecho y Ciencias Políticas, no había indicio alguno de mi arquetipo, me decidí entonces a ello.

Pensaba constantemente en Izara, como lo dije anteriormente me estaba involucrando, y algo tenía que hacer, definitivamente algo me enseñó la Soledad y era precisamente a no estar solo, entonces aquel viernes en mi casa tomé mi teléfono inalámbrico, lo puse sobre mi cama, estaba decido a llamarla, debía verla y contarle todo lo que pasaba en mi corazón. Pero sabía que tenía que hacer algo antes de eso, así que cerré mis ojos y hablé con el caballero de la capa blanca, él comenzó el diálogo diciendo:

- En verdad usted hará eso.
- Estoy decidido a ello.
- Y que pasará con la mujer por la cual regresó de los brazos de la Soledad.
- Tendrá que esperar o tal vez la tenga frente a mí.
- Amigo, que ella sea a quien busca, es una remota posibilidad.
- Pero aún así sigue siendo una posibilidad.
- Si va a empezar un nuevo ciclo con ella, este es el momento, luego será muy tarde.

Y con estas palabras dichas por el caballero, salí del trance, tomé mi teléfono, marqué su número, y en ese instante entró una llamada a mi celular, era Cristian (que ironía), quien me avisaba que debíamos reunirnos urgentemente con Sor Celia (la madre superiora de la que hablé anteriormente), para ultimar los detalles de nuestro gran encuentro que sería al día siguiente. Así que inmediatamente tomé mi chaqueta, miré al teléfono y diciendo entre mí “mañana será”, salí de mi casa.

Llegó entonces el gran día del encuentro, estaba ansioso por ver los resultados y dar inicio a lo que sería Agaphe inspectorial, algo irónico de mi vida es que cuando organizo un gran evento, grandes sucesos pasan, y esa no fue la excepción en esta oportunidad, mis amigos y yo tendríamos por distintos motivos giros en nuestros destinos. El mío tal vez sería el más próximo, esperaba la llegada de Izara, pero algo me llamó la atención, era una mujer de suaves rasgos en su rostro, sentada en una columna del colegio en el cual realizaríamos nuestro evento. Me acerqué a ella, y como anfitrión, la saludé, se hizo llamar Laurita, inmediatamente supe que era amiga de Izara y de esa mujer que simboliza la luna maldita. Hablamos durante un largo rato, tal vez en algún momento llegó Izara, no lo noté, y aunque no pronuncié palabra alguna sobre ella a Laurita, ésta última empezó a hablarme algo de la primera dama. Laurita me contó historias del en ese entonces presente de Izara, y como un muchacho de décimo, de mi colegio le gustaba mucho. En ese momento tomé esa noticia por sorpresa, podía entrar en un shock en mi mente, pero fue la misma Laurita la que se encargó de no dejarme hacerlo. Durante todo el encuentro, estuvo cerca de mi, y bueno, también cerca del presunto casi novio de Izara, y en los momentos en que Laurita estaba con él y no conmigo, me encargaba de las actividades propias del encuentro. Tenía algo relativamente claro en mi mente, el destino de Izara y mío no estarían unidos por el momento, si ella era feliz como aquel sujeto, en primer lugar como su protector, debía aceptarlo, ya que el objetivo principal era buscar su felicidad. Ese día el encuentro terminó siendo un éxito, sor Celia en su discurso final me llamó, levantó mi brazo y pidió un aplauso para mí, “este muchacho que ven aquí es de las personas que mas aprecio, es un excelente animador y una excelente persona”, dijo ella. Son palabras y recuerdos, que hoy en Cruces no olvido. Sor Celia, como alguna vez me dijo Sor Rocío, dejó una semilla en mí. Esa mujer, donde quiera que esté actualmente, debe estar en paz, con ella se fue el último vestigio del verdadero movimiento juvenil.

Al finalizar el encuentro, Laurita me abrazó, constantemente me besaba las mejillas y yo respondía a sus caricias. Había pasado un día completo en el que poco hablé con Izara, y Laurita empezaba a tomar fuerza en una primera historia que terminaría alejándonos indefinidamente a nosotros tres. Pero en ese momento, lo único que hice fue invitar a Laurita a Agaphe, quería que fuera a la reunión de grupo, y ese mismo día quería ser el novio de ella.

Pasaron los días, la primera semana de clases en mi universidad me dio a entender que sería difícil la carrera como tal, la exigencia era mucho mayor que en el colegio, ya había hecho algo difícil, que era ganarme el derecho de recibir clase en esas aulas, ahora tenía que hacer algo más difícil, mantenerme en ella. Entonces mis días libres se iban reduciendo poco a poco a los fines de semana, y estaba contento, por que el siguiente sábado me encontraría con Laurita en el grupo. Aquel día ella llegó temprano, irónicamente junto a la mujer de la luna maldita que al parecer teniendo una enfermedad en sus labios, o tratando de establecer un record, quería “gozarse” incluso con el hermano de Lee.

Que puedo decir de ese día, fue un fracaso total, Juanito, al ver que todos estaban conmocionados con mi reflexión de la semana pasada, quiso realizar algo similar para obtener a su público falazmente copiando las actividades de los otros, así que con las indicaciones de él nos recostamos en un salón del colegio que era nuestro punto de reunión, cerramos nuestros ojos y él empezó a hablar, no quiero contaminar mi historia con lo que él dijo, sólo me quiero referir en este punto a que el hablaba cual periódico amarillista de las condiciones de los más necesitados, siendo muy enfático en sus cuerpos cuando les falta el hambre. Y en eso, tardó tres horas, todo el tiempo de reunión y más. Yo necesitaba tiempo para hablar con Laurita, dado que ella me dijo que tenía un compromiso importantísimo en la tarde con la mujer de la luna maldita. Pero mi tiempo era aún más corto, dada la reflexión de tan particular falso profeta. Así que la parte final de la reunión que estaba a cargo de Feita, nos pidió que abrazáramos a alguien, yo por supuesto abracé a Laurita, y en ese momento ella me dio un corto pero sutil beso en la boca, solo necesitaba entonces un par de minutos más para formalizar el asunto, por decirlo así. Justo cuando acabó la reunión detuve a Laurita, le dije que fuéramos a tomar algo, y ella insistió en irse, no quería ser de esos novios posesivos, así que asentí con la cabeza. Me quería despedir de ella, pero no pude, ya que su amiga a quien yo detestaba, se la llevó rápidamente, entonces solo tuve tiempo para tomar su mano por un instante.

Me fui para mi casa, pensaba mucho en Laurita, pero por alguna extraña razón también pensaba en Izara, y aunque el segundo pensamiento era más fuerte, el primero me brindaba mayor seguridad. Izara presuntamente estaría con alguien, siendo este su destino, y por mi parte, yo empezaría a forjar el mío junto a Laurita. O por lo menos eso era lo que creía, aquel sábado en la noche recibí una llamada, era de la mujer de la luna maldita, que no había tenido el descaro de borrar mi número celular. Cuando contesté me dijo lo siguiente: “no busques más a Laurita, te va a lastimar, ella en este momento, está con otra persona”. Ese día yo había salido a una noche de cine con mi hermana y su novio, así que como es de costumbre, salimos al frente del cinema a comer algo, y cuando recibí la llamada de ella, me encontraba comiendo. Inmediatamente en ese momento me paré de la mesa, salí del sitio y llamé a Laurita. No podía escucharla muy bien, ya que sonaba música, lo único que entendí fue un: “lo siento amor, estoy con Ricardo”. Ese sujeto, precisamente ese Ricardo, quien Laurita en ese encuentro me había dicho que era el gran amor de Izara, es algo astuto por parte de ella y a la vez es triste. Por unas semanas le di la espalda a mi rosa, por seguir las palabras de una mujer pasajera, que al igual que su amiga, la dama de la luna maldita, tenía ciertas inconsistencias entre sus actos y sus pensamientos. En ese momento no entendí si Laurita traicionó a Izara siendo la novia de Ricardo, o si lo de Ricardo era un invento de Laurita ya sea para alejarse de mí o para alejarme de Izara, realmente nunca supe de Izara lo que sucedió, ya que nuestros espacios, únicos de los dos, yo los había descuidado en la semana que salí con Laurita.

Cuando Laurita me dijo eso por teléfono, sentí un vacío en mi corazón, me sentía un juguete, me sentía el sujeto que era antes de entrar a mi periodo de soledad. De ese instante solo recuerdo que le dije a Laurita: “porque será que con mujeres como tú tengo el mismo final”. En ese momento en mi reino mental, donde se establecía la paz hecha primavera, empezó a llover, el caballero de la capa blanca se levantó y volvió a la cuenca del río, cuenta el caballero que sintió un olor a azufre, y en ese instante de la tierra emergió una estatua. Era tallada totalmente de madera, era una figura humana como hecha por algún habitante de la antigua Mesopotamia. Al caballero le intrigó que en el centro de dicha estatua había tres diamantes blancos, y en ese momento el primero se volvió negro, era fácil entender que algo sucedería si se ponían negros los tres, era fácil determinar que el emerger de la estatua y el primer diamante negro se debía a Laurita.

Al lunes siguiente, yo no quería saber de nada, ni de nadie, estaba muy triste, solo quería acostarme en uno de los prados de mi universidad y quedarme así hasta que empezara a sentir sed, y mi cuerpo deseara mezclarse con la tierra. No podía prestar atención a la clase de “argumentación jurídica”, Laurita y su actitud estaban afectando otras facetas de mi vida.

Me sentía engañado, usado, cuestionaba incluso el porqué de mi desaparecimiento durante tan largo tiempo, si mis resultados en las relaciones sería prácticamente el mismo. Estaba en una ironía existencial, no tenía rumbo, no había nadie que diera algo por mí. Y en ese preciso momento, como si escuchara un ente que manejare mi propia existencia, todos mis alegatos, el docente señaló a una mujer que se encontraba en un asiento diagonal a donde estaba sentado yo, ella empezó a hablar, para responder una pregunta que le había hecho, y el docente le pidió que se pusiera de pié, así que lo hizo y siguió hablando. No lo niego, su tono de voz se me hizo bastante familiar, levanté la mirada, y ahí estaba ella, era una mujer de cabello castaño, flaca y bajita, tenía una sonrisa que impactaban incluso a los mismos dioses del Olimpo, y su forma de ser era tan sutil y recatada que inspiraba una ternura y a la vez un deseo. Cuando la vi el tiempo se detuvo, sentí que mi corazón latía mas rápido de lo normal, no era una simple mujer, estaba seguro, ¡era ella!, la mujer que no había escuchado durante tanto tiempo, aquella que buscaba, y la cual, ya no estaba viendo en su forma elemental. Era una dama de carne y hueso, que en ese momento impresionó al docente por ser tan Locuaz y coherente al tratar el tema del problema del concepto en el juego de lenguaje, tratado en los textos de Ludwig Wittgenstein, y de paso, me impresionó a mí. Así que el docente como que para felicitarla quería darle un incentivo en su lista de estudiantes inscritos al curso, así que le dijo: “me recuerda su nombre”, a lo que ella respondió, volteando su mirada a donde yo me encontraba:

- “me llamo Estrella, señor”.

lunes, 20 de junio de 2011

Callar el pasado

No mires hacia atrás,
no gires tu espalda, evita descubrir
la realidad de un tiempo ya pasado.

No preguntes algo que se quedó en el tiempo,
tu y yo somos conscientes que este
es uno, de otros posibles universos.
Y que por tanto,es una circunstancia
que llamamos "presente".

Te pediría olvidar, pero el olvido es
una mentira, ya que volví para refrescar
tu memoria. No soy culpable de que
a través del tiempo viajen algunos pétalos.



Eso no justifica que pienses en misterios,
calma mi bella dama, mis intenciones carecen
de tiempo. Mientras vives para tu actual
destino, yo observo una "estrella",
desde algún lugar junto a las gaviotas.

jueves, 16 de junio de 2011

EL ARQUETIPO, RELATOS DE UNA BÚSQUEDA; CAPÍTULO II

II. Destino

“Yo no saborearía la dulzura de volar, solo extendería mis brazos, y esperaría a que los sujetos del mundo, en un intervalo de tiempo miren al cielo, y cuando vean una sombra deslizándose entre el viento, sabrán que algo ha pasado.

Simplemente me desplazaría sin rumbo, cerraría mis ojos, no buscaría motivos para justificarme o para llamar la atención, sólo me reiría de los sujetos, que creen ver a un hombre que cae hacia su destino, pero que no se percatan que vuela buscándolo”
.

La mañana era fría, pero no era ese frío de costumbre, que me cobijaba en un estado de alejamiento, luchando día a día en contra de un sujeto que desconocía y contra otro que conocía muy bien pero que quería dejar de ser. ¡Oh aquellos tristes tiempos!, en etapas de soledad, un sujeto observa el paraíso en cualquier fragmento de vidrio que haga un prisma con la luz del sol, pero una llave de salida, que es un camino más rápido al habitual, hace que el sujeto se desconozca, que enloquezca, que vea poder donde tan solo ve rencor, que saque de sí su lado maniático y enfermizo. Pensándolo bien, la soledad, mi irreprochable amante, a pesar de todo hizo un gran trabajo, por un momento hizo lúcido a un sujeto que cuestionando e interrogando podía tener al mundo en sus manos, pero a costa de un precio que no estaba dispuesto a pagar, siéndole fiel a ella y destruyendo lo que otros llaman a su situación “vida”. Confieso que estuvo a punto de lograr hacer de mí ese sujeto, sólo que no contaba con aquel resplandor, que traspasando el tiempo, puso fin a esa agonía. Ese resplandor, el cual llamé arquetipo, fue determinante para sentir los vientos de libertad. Muy dentro de mí sabía que era real, que existía, que no era otro juego ideado con alguna finalidad de hacer más extensible mi locura, no, ella era verdadera, y me había dejado una tarea. Tenía que buscarla.

Aquel día, era el primero de mis días de libertad, el contrato por el cual dejé a todos a la deriva, durante un largo tiempo, había llegado a su fin. Y en todos estos pensamientos que rodeaban mi cabeza, me encontraba justo al frente de la puerta de mi casa. Mis manos temblaban, escasamente podía mantener el equilibrio, no lo niego, tenía miedo, de ver a aquellos a quienes había dejado a su suerte, ¿cómo me recibirán?, ¿por lo menos me recordarán?, eran preguntas que pasaban una y otra vez en el extenso firmamento de mi mente.

Finalmente, me decidí a salir, el tiempo era pertinente ya que tenía una cita, bueno, dos. La primera, con una buena cantidad de amigos y compañeros que celebrando algún evento casual se reunían en el lugar donde solíamos un año atrás jugar videojuegos luego de clases en el colegio, o luego de la reunión grupal, los sábados, o simplemente cuando nos encontrábamos en el centro de la capital. Y la segunda, con una mujer que particularmente estaba interesada en mi retorno y quería hablar conmigo. Realmente me pareció muy normal dadas las condiciones de relaciones de amistad que mantenía con el resto del grupo pese al punto final que le había dado a su relación y que en cierto modo la incomodaba en esa situación en particular.

Mientras estaba en el bus camino al punto de encuentro, pensé en algún lugar que me diera una pista para encontrar a mi arquetipo, no se me ocurrió nada, solo un tiempo, del cual poco disponía, era mi única alternativa para esta respuesta. El bus paró en la carrera 10 con calle cuarta, había sucedió algo unas cuadras más adelante ya que había tráfico, y aunque podía bajarme en ese sitio y caminar unos metros más, decidí esperar. Así que para matar el tiempo me puse a mirar a mi alrededor, había una niña llorando en uno de los asientos que estaban a mi espalda, junto a ella un sujeto que trataba de calmarla con una muñeca, atrás de él, alguien molesto por la música de ambiente del bus y al lado de él una mujer enojada con la música y con el llanto de la niña. Decidí mirar afuera, era inútil, sólo veía vehículos que con sus pitos pretendían abrirse paso, pero en ese preciso momento, un aroma llamó mi atención, era ese aroma, del cual emanaban las rosas.

Una señora de avanzada edad, tez morena, con una gorra en su cabeza subió al bus a vender flores de distintos tipos, tengo que reconocer, que nunca escuché los precios, sólo oía que ella hablaba de las características de cada una de las flores mientras insistentemente señalaba tres tipos en particular, una orquídea, una flor de la cayena y una rosa.

-Tres historias que florecieron a su manera

Al sentir el aroma y al ver todas esa flores en un recipiente plástico, inmediatamente una imagen recorrió mi cabeza, era un sueño, con una flor en la cima de una gran montaña, en un suelo árido, la cual era picoteada por tres cuervos, y que por una serie de circunstancias ya descritas en una oportunidad anterior, terminó con una cúpula y yo exclamando como una promesa que la protegería. Pensándolo bien, no es la primera vez que los hechos que me han rodeado a lo largo de mi vida tengan que ver con flores, realmente y en ese momento entendí que por lo menos habían sido tres. Uno, era justo con una orquídea que regalé a la ex novia de un amigo, y que es determinante en una historia de mi pasado, una flor de la cayena que es precisamente la flor típica de Barranquilla, y que me recuerda una promesa, que pensándolo bien puede ser contradictoria a la promesa hecha a mi arquetipo, y finalmente una rosa, cuyo símbolo tendría un alcance inimaginable que aún desconocía en ese instante, estando de pie en ese bus y divagando mientras la señora de las flores seguía su pequeño pero sutil discurso.

La primera historia se desarrolla un sábado, cinco meses antes de haber firmado el contrato con la Soledad, era de mañana y recorríamos las calles de la candelaria, y la persona quien ficticiamente era mi novia, caminaba de la mano con un amigo mío, susurrándole algo al oído y acariciándolo, a lo cual él no le era indiferente; paradójicamente yo estaba atrás, caminando con la novia de mi amigo, mientras ella miraba a su mejor amiga con su novio y lloraba. En ese momento tuvo más incidencia en mi corazón un arrebato de venganza, tal vez odio, que la compasión que sentía por mi compañera de similar tristeza a mi lado. En un instante pasamos por una florería, la tomé a ella de la mano, le pedí que entráramos. Le dije que eligiera una flor, tomó una orquídea y se la regalé, en un instante pasamos de ser meros espectadores al centro de atención, y era ahora mi amigo quien lloraba, mientras mi presunta novia le dijo (y por eso le digo “presunta”) que no iba a permitir que yo la alejara (su amiga) de su lado (mi amigo). No eran las palabras que deseaba escuchar, y más de la persona que tantas veces me había afirmado que le gustaba y con la cual teníamos planes de tener dos hijos, siendo el niño un hombrecito que no estudiara en mi colegio, porque a ella no le agradaba el modelo educativo.

Pero las inconsistencias de la persona que realmente quería en su momento, no terminaban ahí, tengo la teoría de que mi mente es un patrón sicológico que se repite constantemente, teniendo por adrenalina, terminar relacionado con ciertas mujeres con cierto perfil determinado, hay algo en común con este personaje y con la que posteriormente sería la niña de la luna maldita, ambas aman explorar entre distintos labios en una misma situación espacio-temporal, sólo que mi presunta novia quería explorar en los labios de mis amigos. Y es una situación que quería repetir con otro de mis amigos, lo cual me llevó al borde de un desastre. Eran tiempos difíciles, dadas las circunstancias, dadas las pocas opciones y escasas alternativas, esta mujer era una carta de salvación. Pero cuando dicha carta resulta ser una sentencia de ejecución, el cambio intempestivo de sentimiento hace que el sujeto a quien veía llegar su buen azar, exteriorice su inevitable destino, acumulando otros recuerdos nostálgicos y cometiendo una estupidez.

Una semana después del suceso de la orquídea, y luego de ver, una carta de mi presunta novia dirigida a su amiga, escrita con sangre, que por si fuera poco, además tenía un serio problema de autoestima que la obligaba a lastimarse cortándose alrededor de las venas de sus brazos y de sus piernas para sentirse viva. Mi mente entró un estado que me llevó a una llave para una rápida salida.

Aquel día era caluroso, yo me encontraba en una plaza cerca de la avenida Jiménez, mis ojos estaban cubiertos de lágrimas, y me golpeaban constantemente las imágenes de mi presunta novia queriendo llegar a los labios de mis amigos, bajo la excusa compasiva de sus instintos suicidas. No pretendía experimentar sus razones, solo quería salir de una vez por todas de aquella y de muchas otras encrucijadas, y fue en ese preciso momento en que me encontré en una situación de total debilidad, y mi desenlace pudo ser el determinado; solo una persona me sacó de aquel estado, y aunque él siga actualmente bajo las enseñanzas del movimiento del falso profeta, es una persona que realmente merece estar en la buena situación en la que se encuentra. En ese momento, él llegó a aquel sitio y podría imaginar lo que vio con sus ojos, a alguien sentado, cariz bajo, con un vidrio de alguna botella rota de cerveza y con unas cortadas en su muñeca derecha. Esa situación es tal vez un precedente, para que algún ente que no ha dejado mi mente, inspirado, logre su cometido. Haber salido ese día de aquella situación, fue el florecimiento de la orquídea.

Volviendo a la vendedora de flores, mientras explicaba el incómodo pero apaciguante suspiro ideal que representan las rosas, yo observaba fijamente la flor de la cayena, símbolo patrio de Barranquilla, la tierra que como dije en cierta oportunidad “tiene mi corazón”. Es una historia que añoré en mi etapa de soledad, era ella, la niña de barranquilla, el símbolo de una mujer ideal con la cual me gustaría vivir en esa tierra de sueños y de encantos. Es una historia que ya conté con sus detalles, sólo quiero retenerme en un punto.

Es verdad, podría decirse que terminamos por mensajes de texto, pero mentiría, ya que de por si la relación era muy incómoda debido a su particular situación familiar. Pero ese día, en que nos mandamos los mensajes, recuerdo, justo al lado del escritorio donde estaba ubicado su computador, un par de flores de la cayena. Era un momento incómodo, todo era silencio, la casa estaba llena y realmente no podíamos hablar de los problemas de nuestra larga – distante, pero inestable relación. Entonces, saqué mi celular, era extraño, pero paradójicamente reiterativo. Construimos todo a partir de mensajes, y en mensajes, debía acabarse, y ella comenzó esta secuencia de mensajes:

- ¿Me quieres decir algo?

A lo cual yo tomé mi celular y le respondí:
- Si, la verdad es que yo creo que esto no puede seguir así, mira, ayer mientras bailábamos descubrí algo.

- Entonces dejemos esto hasta ahí, replicó.

- Yo no puedo ser el novio que necesitas en este momento, mírame, vivimos muy lejos, y hay muchas cosas, que necesitas de alguien que ames y que realmente no te voy a poder dar. Por el momento dejemos así, pero por favor, recuerda esto, nuestro problema, es sólo de medios, si yo tuviera los medios, te llevaría conmigo para Bogotá.

Leyó el mensaje, no escribió nada y me devolvió el celular, y en ese momento escribí:
-Sabes que, te prometo algo, yo voy a luchar hasta el cansancio para adquirir los medios, y cuando los tenga, voy a volver, no como un soñador que te adora desde la distancia, sino como un hombre que ha venido por ti, yo te prometo, que la próxima vez que pise Barranquilla, será para llevarte conmigo. Y bajo esa promesa, la flor de la cayena, floreció.

Ahora, tenía un pequeño problema, mientras la señora me ofrecía una rosa viendo que no dejaba de mirar todas las flores, tal vez queriendo asegurar la venta, yo me encontraba, en tan solo un día libre del contrato con la Soledad, en mi primera contradicción. Yo le prometí a mi niña de Barranquilla que volvería por ella, pero tan solo un mes atrás, le prometí a mi arquetipo que la buscaría y que uniríamos nuestros caminos para no separarlos. La respuesta más sencilla sería decir que mi niña de la flor de la cayena es mi arquetipo, pero hoy, reflexionando en Cruces, mientras la lluvia nos despoja del calor y de nuestros sueños y estoy a unos pasos de llegar al vacío de la nada, y al tiempo en que siete sujetos cuyo rostro desconozco se lamentan y lloran por siete motivos distintos que muy bien conozco, hoy, en dicha encrucijada, te puedo asegurar, que mi niña barranquillera, no es mi arquetipo.

Pero en el momento en que me encontraba en ese bus, esperando a que avanzara y mientras la señora se exasperaba porque no daba respuesta a su promoción de una rosa y una tarjeta de “te adoro” por $2.000, como no sabía realmente a quien estaba buscando, no descartaba tan lógica posibilidad.

Viendo tan dramática escena de la señora con aquella flor en su mano dirigiéndose a mí y con todos los pasajeros mirándome, decidí sacar un billete de mil, entregárselo por la rosa (no me interesaba la tarjeta realmente, y menos porque era de esas con sonido musical que estremecen incómodamente los oídos de quien las escucha). Y es así como tuve una rosa en mis manos.

El único recuerdo que tenía de una rosa, era un sueño, el cual, no sabía a quién atribuírselo, o no sabía si realmente era relevante para mi búsqueda. Pero hoy, en Cruces, donde la mente y la realidad pierden su línea limitante, debo confesar algo, la rosa, es mi flor favorita. Una vez lo hice, y lo volveré a hacer, dejaría mis sueños, por esa rosa, todo puede esperar, con tal de que la persona que la representa esté bien y sea una persona feliz.

Déjame contarte algo de Cruces, es un lugar creador especialmente para el usuario, te azotan la mente, usan tus sueños para torturarte y se ríen de lo que alguna vez quisiste o deseaste. Según tengo entendido, cada persona tiene su propio Cruces, dentro de sí, aunque lo llamen de otra forma, y tenga fines distintos, pero mi lugar, está en un estado, que no sólo llega a mi mente, sino que desdibuja mi realidad. Cuando te crucifican junto a tu conciencia, es porque el juego lo está ganando el rival, y todo, absolutamente todo, se reduce a un paso, literalmente hablando. Aquí en Cruces, mientras rememoro todos los relatos de mi búsqueda, y dieciocho meses después de presenciar lo visto en aquel pasillo en el punto necesario de partida, tengo que confesar algo, mientras recuerdo múltiples pasajes con mi rosa que nos marcaron la vida. Tengo que confesar que ella es como el viento, puede tomar cualquier rumbo, dependiendo de un clima que la circunde. Pero tiene una facultad de elegir, esa decisión, y esa perseverancia, hacen que cada paso que dé, que cada camino que siga, me lleve a ella. Es un punto de referencia para mí.

Y mientras aquí en Cruces, me lamento por no decirle cosas que debí decirle, por ocultar otras y mentirle en situaciones que no debí mentirle, me doy cuenta que si mi castigo en vez del inevitable, fuere otro periodo de soledad, siendo esta vez eterno, pediría como el último deseo de un condenado, pagar mi pena junto a una rosa, y que me den los elementos para cuidar de ella, para que nunca se marchite. Todo esto, es por y para recordar a la persona que simbolizó en mi vida dicha rosa, ya que considero, que si mi eternidad es la soledad, es mejor estar solo junto a un buen recuerdo que totalmente solo, ya que el buen recuerdo da fortaleza, y esa rosa, me inspira luchar. Ella no ha florecido, espero verla florecer si salgo de Cruces, y de paso pedirle una disculpa. Todo lo que aconteció con ella, es un futuro que en ese momento dentro de ese medio de transporte público desconocía, era una historia aún no escrita.

No avanzaban los vehículos, era ensordecedor el ruido de los pitos y ya estaba tarde para el rencuentro con mis conocidos, sólo me bajé del bus, y aunque tenía que caminar desde la 10ma, hasta la 19, ese tiempo me serviría para pensar todas las preguntas que rondaban en mi cabeza desde que me encontraba en la puerta de mi casa. Caminé unos cuantos pasos, y logré observar la causa del problema de movilidad. Era un sujeto, de tez morena, anciano, con una barba blanca que llegaba hasta su pecho, y estaba semidesnudo, tan sólo cubierto por un trapo de color café. Parecía sacado de alguna tribu, una afirmación apoyada en unos collares hechos de madera que cubrían su cuello, y en un bastón largo que tenía en su mano izquierda, que estaba finamente tallado por figuras, como si fueran hechas por los mismos artesanos precolombinos y cubiertas en oro, como si fuera un encargo hecho a través del tiempo a un habitante Tayrona, o tal vez algún regalo de un Kankuamo que aún habite en la Sierra Nevada de Santa Marta. Este peculiar sujeto apuntaba a todos los impacientes conductores y a los inquietantes espectadores con su bastón, tal vez vaticinando a todos un futuro inevitable. Me acerqué a él para escucharlo, y aunque sabía que no compartiría lo que diría dado que hablaba en algún dogma, queriendo ser profeta de su propia idolatría e imponiendo a su alrededor a compartirla, simplemente quería matar el tiempo que realmente no tenía. Sus palabras, se me han quedado presentes en el transcurso del tiempo, incluso aquí, en Cruces, mi destino final. Él tomo dos habanos que estaban en un recipiente de porcelana que se encontraba en el piso a su lado derecho. Los fumó sólo una vez, aspirando lentamente y botando el humo, dando algunas vueltas sobre sí mismo y realizando alguna especie de baile mientras se dispersaba. Y caminando por todo el espacio, procurando verlos a todos a la cara dijo algo como lo siguiente:

“1, 2, 3, los fantasmas que despojan a la Panchamama de su origen puro, carcomen la piel de los insensatos entre serpientes que brotan de fuego su veneno. Vestido está el hombre de gris para el rito y los cánticos, y para abrir las ocho puertas de los siete buitres para dar entrada a la diosa muerte. Voraces, voraces siguen alimentándose de lo que sueña el que volvió de su letargo ¡Para, camina!, son elaborados los planes de ella, Maitrella, la dama que juega entre la ilusión y la realidad. Un rayo de luz, sólo eso bastará, para que el que dice proteger, el que dice regresar, el que se siente la solución de la masa que sigue las órdenes de un ídolo, caiga en su propia trampa y se ahogue en su propia sangre, ¡este es el fin del mundo!, ¡es el fin!”

La policía que en realidad no estaba lejos del lugar llegó para llevarse a la fuerza al sujeto y restablecer el orden de la calle. Este hombre salió corriendo y se dirigió hacia mí, por reflejo salté hacia atrás. Un policía logró capturarlo y mientras él y el policía caían al suelo, este hombre me arrebató la rosa que llevaba entre mis manos. La verdad no iba a pedírsela de regreso, y pensándolo bien era bueno no tenerla en mi poder, ya que podría despertar cierto malestar con un amigo mío si la entregaba a la persona de mi segunda cita, y sería un mal comienzo para esta nueva etapa de mi vida. No quería llamar la atención, me disponía a irme, pero algo me detuvo, el sujeto inmovilizado dijo lo siguiente:

- “Todo es una trampa, no quería encontrar a mi entelequia, pero todo fue muy elaborado, ahora cargo con Loto, soy el guardián de las ocho puertas. Y al mismo tiempo para ustedes soy un loco, ¡entonces, quien soy!, esa pregunta deberían hacérsela ustedes, paganos cretinos. Ustedes no se definen, ni consisten, solo siguen un becerro de oro creyendo ser la solución de sus problemas, creen ser una palabra, un arrebato, un rayo de luz que atraviesa las ventanas de sus casas, ¡quienes son!, ¡quienes!”.

-“cállese loco”, dijo el policía. Y la multitud llena de alegoría aplaudía al eficaz policía mientras insultaban al “loco del centro”, como así lo llamaban algunos vecinos del sector. Todos los vehículos volvieron a circular libremente por las calles, pero ya me había bajado del bus, y no pretendía tomar otro por unas cuantas cuadras, así que me dispuse a caminar. El tiempo, pasó muy rápido, dejándome sin un instante siquiera para pensar lo que necesitaba ordenar en mi cabeza, así que en menos de nada me encontraba frente al sitio de videojuegos, y desde lejos podía ver a mi amigo, que no sentía siquiera nostalgia por el fin de su inesperada relación, sólo jugaba la consola que combina pistas de música y se utilizan las manos. Sentía una gran confianza, por un momento sentía que mi mundo se hallaba a la expectativa, tenía la fuerza de haber sobrevivido a la soledad y el motor de mi arquetipo, que me impulsaba a actuar de la forma más coherente para lograr el objetivo de mi búsqueda. Entré al lugar, y una imagen me conmocionó, estaban todos mis conocidos, o por lo menos los que realmente me importaban, y entre estos como opacando el selectivo grupo, un sujeto de cabellos rizados y cara de niña, que dijo a dos amigas mías que viven fuera de la ciudad, “disculpen”, y acercándose a mí, me abrazó llamándome con un apelativo cariñoso y diciéndome “cuanto tiempo sin verte”, hablándome de esa forma como si habláramos entre mujeres pintándonos las uñas, y con un falso interés, ya que ni siquiera sabía porque yo no había estado entre ellos durante casi seis meses. Y volviendo con sus amigas, él siguió hablando de las ventajas de la literatura y como Dios lo había iluminado para entender el secreto del funcionamiento de los grupos juveniles (¡cómo si los grupos fueran una máquina!), desde ese día a ese sujeto lo llamé por su nombre en diminutivo, es una forma para que el cretino se sienta querido, y yo esté contento de llamarlo de tal forma tan denigrante, minimizándolo a su más patética humana expresión. Para esta historia, él se llama Juan, y siguiendo mi regla, me referiré a él como Juanito. Atrás mío, otro amigo mío me saludó y me dijo lo siguiente: “porque te perdiste tan feo”. Lamentablemente ya era un problema general, en mi ausencia, el cretino había contaminado las mentes de mis amigos, yo sabía que no era tarde para hacer algo al respecto, yo no quería volver a un mundo rosita, así que era el momento para probar ese don, ese que la Soledad, mi irreprochable amante me había concedido, y que cambió de finalidad cuando conocí en su forma elemental a mi arquetipo. Yo sabía que era un problema general, porque todos, absolutamente todos se referían entre ellos en “tu”, hablando de una forma más masculina irónicamente las propias mujeres.

Y terminando su juego, se acercó a mí, mi mejor amigo, que no dijo nada, lo cual era para mí un descanso dados los mundos “rositas” (en diminutivo), creados en las mentes de mis amigos por Juanito. Él me abrazó y luego de unos segundos me dijo “bienvenido”. Sólo él conocía a la perfección la historia de mi desaparecimiento, y él era un motivo para regresar. En ese instante sonó mi celular, recibí un mensaje de texto, era de aquella mujer, que sería mi segundo compromiso del día, avisándome que venía en camino. Tenía que aprovechar el poco tiempo del que disponía para hablar con mi amigo y tener por lo menos de esa forma argumentos para conversar con la otra señorita, ¿Qué me depararía?, ¿necesitaría ella algo?, ¿eso sería importante? Era algo que conocería en las próximas horas. Hasta el momento el día era bueno, había salido de mi casa, compré una rosa y había visto a dos profetas, el primero para mí el verdadero, y el segundo falso. Tal vez el primero en la cárcel, y el segundo libre contaminando las mentes con sus estupideces. Corregir estos errores y descifrar varios enigmas que sacudían mi mente, era mi destino.

lunes, 13 de junio de 2011

EL ARQUETIPO, RELATOS DE UNA BÚSQUEDA

" no te puedo jurar que llegaré como el sujeto adecuado
que escapó de la soledad, sólo para rescatarte del sujeto inadecuado,
pero como humano que soy, busco entre lo sagrado mis sueños,
la fórmula para llegar a "adecuarme""
. Samuel P. Oviedo, Flaca.


Bastaron tres cruces enterradas en la arena; la primera, para el sujeto a quien mi mente había llamado el caballero de la capa negra, la segunda para la parte de mí, sobreviviente a los eventos inherentes al contrato con la soledad, a la que denominé el caballero de la capa blanca, y la tercera, para mi ineludible realidad. A veces creo que mi cuerpo está de cabeza, atado de los pies por una cuerda, que a su vez está atada a un asta. Me siento en ese estado, suspendido, girando 180 grados, mientras la sangre que brota de mi rostro me va dejando lentamente inconsciente. Y aun así me pregunto, ¿como llegué aquí?, ¿qué fue del sujeto que venciendo a su más grande temor se propuso iniciar una búsqueda?, ¿quién o qué realmente era mi arquetipo?

Te voy a contar una historia que comienza precisamente dando respuesta a la última pregunta, como en la anterior oportunidad, me reservaré el derecho de revelar los verdaderos nombres, ya que me representaría algunos inconvenientes.

I. Primer relato desde el punto necesario de partida

No creía del todo en lo que me decía una de mis primeras amigas en mi llegada al lugar esperado, aunque los rumores cada vez eran más evidentes, mi amigo, a quien llamaré Alejandro, aprovechando la confianza que le había dado (una confianza tal que para mí era la única puerta de salida para entender el paso a seguir en una batalla pronto a terminar en contra de dos viejas enemigas, y uno que se unía a la danza para llevarme al inframundo), era oficialmente la persona a quien pertenecía el corazón de a quién denominaré Estrella, precisamente ella, el resultado de mi búsqueda.

Recuerdo aquel día, yo llevaba un par de libros en mi mano, era un camino fácil, sólo era entrar por la puerta lateral, entregar los libros en la biblioteca. Y precisamente en ese recinto sagrado donde aprendo día a día lo que más añoro, vi algo, que paralizó mi mente. Este es el punto de partida, lo que pasó en mi mente.

En mi mente había un sobreviviente de la guerra de los dos caballeros del equilibrio natural entre el bien y el mal, él analizaba fijamente de lo que en el mundo real mis ojos observaban, aunque una parte de él sentía un vacío dada la cicatriz hecha por el otro caballero, el cual paradójicamente dejó en sus manos sus sueños.

Por un segundo, el amarillo de los cielos se tornó negro, el aroma de los pocos rastros sobrevivientes de margaritas, se tiñó de azufre. Y surgieron en el aire de repente preguntas, tales como las que Warcry exclama en "inframundo" con las siguientes palabras: "si de toda luz surgió la oscuridad, y de todo bien, surgió de pronto el mal, ¿dime cómo fue?, ¿quién lo permitió?". Lo confieso, era la fuente de oscuridad para mí, menos esperada. Del instantáneo cielo negro descendió una luz blanca, tomando figura de mujer, al mismo tiempo, la arena del suelo se levantó unos cuantos metros mezclándose con el resplandor, el caballero reconocía esa figura, era mi arquetipo, pero sentía un movimiento de pesadumbre en el ambiente. El resplandor tomó forma humana, y de sus recién esgrimidos cabellos sólo se veía una sonrisa, cinco gaviotas salieron de su cuerpo en cinco rumbos distintos, se oyó un susurro, un chillido, un lamento y una carcajada. Ella levantó su mirada, y el caballero, ¡oh pobre sujeto!, observó unos ojos cuyo fondo eran todo un precipicio, solamente tuvo tiempo para desenvainar su espada, pero sus manos, estaban temblorosas, era una batalla que ni él podría soportar, y de su cicatriz brotó la herida, que escena tan deprimente. El ganador de una victoria, recibía a su más dolorosa oponente, hecho él, una laguna de sangre.

El cielo tomó su color natural, pero la arena, se convirtió en prado ¿una señal de luz?, no, solo era gasolina para impulsar el fuego de lo que ella quería que fuera tierra muerta, y el primer enfrentamiento, fue un cruce de palabras; él dijo:

-¿vienes a liberarlo?

A lo que ella respondió:

-Sí

Él replicó:

- Ese es mi trabajo.

Ella respondió:

- No, lo que tú buscas es distinto a mi fin, juega con la soledad, que por mi parte, me preocuparé de su muerte.

Consternado, el caballero entendió que ante él no estaba aquella mujer hecha sueño quien había liberado al artífice de las manos conjuntas de la locura y de la soledad. Ella, era el resultado, de lo que mis ojos vieron en ese pasillo. Había nacido producto del odio y de la ironía, Stern. El escenario era ahora un polígono estructurado en conceptos que definen los arqutipos de Heráclito, estableciendo los principios (Arkhé), su utilidad (Kresis), la causa efecto (Aitia - Pragma) y los Medios (metrios). Y en dicha ecuación, aparecería la figura de un contraprincipio, el arquetipo viciado. Y con esto, vuelvo a la canción de Warcry, preguntándole al destello de la mujer que amo "¿dime cómo fue?, ¿quién lo permitió?".

TEN PRESENTE!!

la violación de los derechos morales y patrimoniales de autor son delitos que se pagan con cárcel IBSN: Internet Blog Serial Number 90-52-051-791